#03.10.21 “Dios renueva tus fuerzas”

GASTÓN SANCHEZ

Hay algo que tenemos que hacer nosotros y es hacernos cargo. El señor pone una carga en mi corazón y cuando elegí hablar esta palabra qué viene de parte de Dios veía como Dios traza sus planes y como vos estás involucrado en los planes del señor y como él es un Dios tan perfecto, tan amoroso.

En el libro de jueces capítulo 6, relata la historia de que había crisis en la tierra y dice que había un hombre que se llamaba Gedeón y que estaba separando el trigo. Dice que Israel sembraba, que  el cuidaba la tierra, su ganado y que cuando estaba apunto de levantarse la cosecha, de poder disfrutar de su trabajo, venía al enemigo como un ejército y devastaba toda su cosecha, devastaba  todo el fruto, todo lo que el pueblo de Israel había trabajado; y sin embargo dice que el pueblo empezó a tener tanta aflicción, tanto afán que empezó esconderse en cuevas ,  en fortalezas y dice que el enemigo venía a robar todo.

Durante estos cinco días a nivel ministerial recibimos una dirección muy clara y durante estos cinco días cada día fue muy particular, el mensaje fue muy claro, pero cada uno de nosotros hemos recibido también una palabra.  Y sobre esa palabra la que vos recibiste, es de la que quiero hablar, eso personal que Dios te habló sobre tu ministerio, sobre tu función sobre tu posición, eso personal que Dios te habló va a hacer que se englobe en lo Ministerial.

En jueces 6 capítulo 11,  dice que vino el ángel de Jehová y se sentó debajo del que estaba en Orfa la cual era de Joas y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo de los marianitas, y el primer punto que yo quiero compartir con vos es esto. Cuándo recibimos una palabra, tenemos que hacer lo que hacía este hombre, lo que hacía Gedeón, dice que Gedeón estaba escondido en un lagar y estaba sacudiendo el trigo, el trigo es símbolo de la palabra y él dice que se escondió porque quería resguardar lo que el señor le había entregado. La palabra o el trigo en este caso es símbolo de alimento y cuando te sentís en una situación de crisis, en una situación de aflicción, en una situación como el pueblo de Israel se sentía que los enemigos venían a oprimirlo, el señor siempre te da algo de trigo, siempre te da una promesa,  te trae una palabra pero el tema es que hacemos con esa palabra. Dice que Gedeón se escondió y resguardo ese trigo, Gedeón estaba escondido resguardando esa palabra y dice que los madianitas mientras tanto devastaban todo, el resto de la ciudad y todo lo que se había trabajado. 

Yo me preguntaba ¿cuántas veces, si es que no te pasó en esta semana, durante todo este tiempo de cosecha de fiesta no vino el enemigo a hablarte o a susurrarte? y yo le preguntaba al señor ¿cómo se manifiesta de  manera práctica para poder identificar al madianita o a los madianitas o a los enemigos que quieren venir a sacarnos lo que hemos recibido de parte de Dios?

Y lo que primero me hablaba el señor y me mostraba era esto:el espíritu de Madianita siempre se disfraza de diferentes formas, de diferentes maneras. Habíamos hablado muchísimo del temor pero lo que encontré y Dios me hablaba era esto que muchas veces viene esa incertidumbre y esa duda y sin embargo el enemigo viene a sacarte lo que recibiste en estos días a través de esa incertidumbre y esa duda.  Seguramente  Dios te  habló muchísimo, el tema es que hacemos con eso que recibimos.

En el libro de Proverbios capítulo 3 versículo 1 en adelante ,me resonaba esto: hijo mío no te olvides de mí ley y tu corazón guarde mis mandamientos porque años de vida y de paz te aumentarán,  nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad, átalas a tu cuello,  escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.  Quiero desglosar este proverbio, como este hombre Gedeón  al igual que vos y yo hemos recibido una palabra,  atesora en la tabla de tu corazón esa palabra. Y yo me imaginaba ese hombre en El lagar aferrado, escondiéndose para que nadie sepa que él tenía una palabra y una promesa para que nadie sepa y venía este proverbio a mi cabeza y Dios quiere exactamente eso,  que lo que vos recibiste lo atesores lo abraces no lo sueltes. Porque va a venir la duda, la incertidumbre a querer robarte ese pequeño trigo y el trigo representan esa palabra,  esa promesa y ese alimento que Dios te da para que vos puedas enfrentar cualquier situación, cualquier crisis.

Cuando leía esto de que hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres veo como se cumple la palabra y veo como nosotros, como iglesia, como institución, todos los pastores que estuvieran los 5 días dijeron exactamente lo mismo ¿por que? porque somos un pueblo, una iglesia que atesora, resguarda y cuida lo que recibimos y sinceramente lo que estamos acá no nos damos cuenta y la gente de afuera ve esto que describe proverbios;  qué tenemos buena opinión de la gente, ante los ojos de los demás. Todos los pastores quedaron sorprendidos por lo mismo,  por la gracia,  el Poder y la unción que se mueve en este lugar. Sos una iglesia de ciudad y eso te hace hallar gracia  delante de los hombres, pero no es porque seamos especiales, sino porque se cumple la palabra se cumple lo que dice la palabra el hecho de atesorar de abrazar, de que tenemos metidos adentro nuestro en la tabla de nuestro corazón la palabra del señor, fíjate todo lo que hace  el efecto que trae atesorar la palabra, te trae Paz, te trae abundancia, que trae buena opinión de la gente, porque te hace vivir de una manera distinta y la manera que la gente ve esto y traemos bendición sobre el lugar donde nos encontramos.

Otra de las cosas que analizamos y veía es que esa palabra hablando de Gedeón nos alienta para seguir adelante. Cuántas veces si nos involucramos en la historia de Gedeón vemos que el pueblo trabajaba y venía el enemigo a desbastar. Siempre en nuestra vida pasamos por crisis y situaciones pero Dios siempre, en cada situación en cada crisis, nos da una palabra el tema es, qué hacemos con lo que recibimos, tomamos por tomar, lo dejamos arriba de la mesa o atesoramos, porque atesorar algo es cuidarlo.

Cuando vos recibís algún tesoro, algo de mucho valor, de mucho precio vos lo guardas lo guardas y lo atesoras, lo escondes porque no queres que nadie nadie lo toque que nadie lo robé, y el señor quiere eso con su palabra porque vos recibiste.

El Trigo como te decía representa la palabra y yo veía como en el capítulo 13, cuando el Ángel viene se genera una conversación entre Gedeón y el ángel. El ángel de Jehová se le apareció y le dijo Jehová está contigo varón esforzado y valiente y Gedeón le respondió: señor mío si Jehová está con nosotros por qué no sobrevino esto y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado diciendo nos sacó de Egipto y ahora Jehová nos ha desamparado ni nos ha entregado en manos de los madianitas y mirándole Jehová le dijo ve con está tu fuerza y salvarás a Israel de la mano de las madianitas.

Yo veo como en esa situación y en esa crisis se le aparece un ángel, Dios estaba involucrado con él, con Gedeón, porque había un plan y un propósito y siempre que hay un plan y un propósito el señor viene porque guardaste la palabra. Yo veía desde afuera a un Gedeón totalmente cansado a un Gedeón totalmente enojado, porque cuando empezó a hablar con el ángel veo cierto rasgo de su personalidad, de su característica que a nosotros nos pasó. 

¿Cuántas veces te cansás, te agobias o te afanas?, ves que todo tu esfuerzo y que toda tu dedicación está desgastado por la situación, que no ves un resultado, y  parece que Dios se alejó de tu vida, sin embargo veo un Gedeon que aún reconociendo su situación y reconociendo qué la situación era verdad  fue sincero con ese ángel. ¡Cuántas veces te sentís así te debe pasar cuando estás acá o en tu casa o en el altar o en tu intimidad cuando ya no das más y Dios te mira con tanta ternura con tanto amor y deja que vos te expreses que vos te enojes muchas veces, pero que le cuentes lo que te está sucediendo y veo cómo a partir de esa conversación el señor lo miraba y él se desahogo de todo su enojo, de toda su bronca de toda su irá, de toda la  impotencia de situaciones humanas que te pasan, que me pasan, que nos pasan continuamente y nos pasa porque somos humanos. Pero sin embargo aún así, Dios te sigue mirando, Dios aún así viene y te quiere dar una palabra que te quiere reafirmar. 

Quiero focalizarme en esta conversación que Gedeón tuvo con el ángel, a partir de ahí yo veo un cambio de actitud, de la intimidad que obtuvo con el ángel. Con Dios, a partir de una conversación de lo que a vos te pasa con el señor hay algo que cambia  en nuestro interior.  Enojarse, estar cansado son cosas que nos pasan son cosas humanas, son cosas naturales pero son cosas que no nos tienen que apartar de ese lugar donde él estaba, en un lugar alto debajo de un árbol, eso representa un tiempo en el que te apartas a estar con Dios.

No permitas que tu enojo te aparte de tener intimidad con el Señor, no permitas que tú cansancio te aparte de venir a la iglesia. Estadísticamente siempre después de una Cruzada, después de una actividad tan grande que nosotros tenemos pasa esto, uno quiere bajar los brazos y vos sabes qué no se trata de la fuerza que uno tenga como hombre. Gedeón reconoció que era débil, que tenía una autoestima destruida, que tenía una autoestima que estaba seguramente por el suelo, no tenía que comer y lo poco que tenía que comer el enemigo se lo quería sacar. Pero él tuvo una actitud totalmente distinta guardaba atesoraba, era celoso de la palabra, era celoso de ese trigo que tenía y dios busca este tipo de corazón gente que ame la palabra gente que se aparte se encierren y tenga intimidad con el señor porque no se trata como yo te digo de las fuerzas.  Dice la palabra que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad del hombre, Gedeón era ese tipo de persona, él sabía Y reconocía que no tenía fuerza pero sin embargo Dios le contesta esta frase tan cortita pero tan poderosa cuando él le comento y le dijo todo lo que sentía todo lo que tenía su corazón Dios le dice ¿No te envío yo?, y no se trata de tener fuerza y no se trata de nuestra propia Fuerza si no se trata de quién es el que multiplica las fuerzas y de quién es el que nos envía.  2 cosas importantes que tenemos que entender,  

Te abro mi corazón anoche yo estaba tan cansado y ni siquiera podía estar parado ahí adelante de la Silla y me sentía como Gedeón metido dentro de esa cueva y solamente tuve una disposición de mi corazón y le dije señor acá estoy cansado agobiado estresado con mucho trabajo con mucha preocupación con mucha responsabilidades sobre tus hombros sobre tu casa sobre tus hijos sobre tu matrimonio no sé ponerle el nombre que vos quieras dije señor Ya me duelen las rodillas y me senté y cuando me senté dije listo hasta acá está son mis fuerzas Ahi Dios me ministro tanto, que entendí que no son nuestras fuerzas, porque muchas veces hacemos con fuerzas humanas para creer, para estar y no es una cuestión de fuerza es una cuestión de hacer lo que en ese momento aprendí y lo que tantas veces escuchamos en el altar, esa palabra que se llama disposición. Yo solamente abrí mi corazón y dije acá estoy Dios me empezó a renovar y yo sentía como entraba esa fuerza en mis huesos mis músculos, se fue el dolor de cabeza se me perdió presión se me fue el dolor de vista se me fue el dolor de estómago 

Hay una cosa que tenes que hacer disponerte, nada más. Dios no necesita de tus fuerzas necesita de la disposición y deja que el fluya.

Seguramente te cansaste en estos cinco días, quisiste bajar los brazos, pero cuando estas asi, yo aprendi que así no se toman decisiones, es caótico, nunca tomes una decisión cuando te sentis asi, nunca te muevas, quedate quieto deja que Dios te llene te hable te ministre. 

Porque cuando te mueves puedes salir de esa cueva que era la seguridad de este hombre, Gedeon, y no te olvides que afuera estaba el enemigo. Él tenía algo en sus manos, trigo, y cada trigo tiene semillas y hay dos parábolas que engloban este principio. Primero hace un tiempo compartimos la parábola del sembrador, con esa palabra cada uno tuvo una semilla, esa palabra que el señor nos dio es una semilla, cuando vos salis de una situación y queres tomar una decisión no te olvides que el enemigo esa esa ave que quiere venir a robarte esa semilla implantada. Y lo segundo, El enemigo viene a hurtar matar y destruir lo mismo y hacía este pueblo que son los medianitas. Con respecto a la palabra no sueltes lo que Dios te dio no te muevas del lugar en el que vos estás Quédate quieto y segui la orden Deja que el Ángel venga a conversarte en la intimidad. Detene el tiempo una dedicación especial con Dios y Dios te va a dar una orden precisa en el tiempo preciso Cuando vos tengas que hacer algo Cuando vos te tengas que mover.  Porque si te corres antes de tiempo corres riesgo tu vida Tú descendencia. Yo me imagino sí Gedeón salía antes de tiempo de ese lugar no se iba a poder cumplir lo que lo que Dios tenía con él y lo que él era por el pueblo que tenía Detrás de él lo que simbolizaba Gedeón para los 300 que lo ayudaron para conquistar.  Fíjate lo que es la importancia de moverse cuando Dios te dice que te muevas ahí la importancia de cuidar lo que Dios te hablo y lo que Dios te dice te ordena que hagas.  No se trata de nuestras fuerzas, porque como hombres tenemos un límite, humanos, pero en Dios no hay límites, en Dios puedes conquistar todo lo que vos quieras.

Ciertamente estaré contigo y derrotarás a los madianitas. 

Ciertamente es asi y se cumple, Dios lo dijo, lo ordenó y va a suceder no hay margen de duda, aférrate a eso. Y lo otro una promesa firme que Dios cumplió, y que sigue cumpliendo y cada uno de nosotros, tenemos una promesa y ciertamente lo va a cumplir.

No dudes, no permitas que hoy el enemigo de la duda te quite esa semilla, el trigo que tenes en tu mano.

Hay un cambio de actitud en Gedeon después de esta charla con el ángel. Ese hombre que no tenía fuerzas, que reconocía que no era nada.  Habla con el Ángel le pide una señal y le dice yo te ruego que sí hallado gracia delante de ti me des señal que tú has hablado conmigo te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti y saqué mi ofrenda. Le dice no te muevas.  Cuántas veces uno cree que Dios se va. Qué Dios no te va a escuchar más pero veo algo importantísimo lo que hizo porque a partir de ahí fue todo el desencadenante de la historia de la conquista.  Lo qué hizo este hombre es reconoció su miseria,  pero hizo lo importante después de tener oración e intimidad y reconocer que había Gracia sobre su vida lo mismo que tenés vos él decidió entregarlo él decidió entrar honrar en ese lugar con una ofrenda.  Yo veo como estos engloba de  manera práctica nuestra vida como el señor cuando nosotros empezamos a orar y orar y Dios te contesta te habla de ministra y entregas tu mejor adoración tu mejor ofrenda Y a partir de esas dos cosas pasa algo en nuestro interior.  Te estoy hablando de un hombre que estaba cansado agobiado,  él hizo uso de algo,  hizo uso del sacerdocio y esta frase es la que Dios me habló:  ¿Cómo puede ser que un hombre que estaba angustiado, cansado hizo todo lo que hizo y no se cansó?. 

El hizo uso de su sacerdocio, en el ejercicio del sacerdocio uno recobra las fuerzas. Cuando vos te involucras, apartas este tiempo, oras, ministras, en el ejercicio de entregarte en adoración, cuando te entregas por completo el señor te renueva las fuerzas. En el ejercicio de nuestro sacerdocio nosotros recuperamos las fuerzas, para seguir, para avanzar, para conquistar.

No permitas que Madian que es el cansancio te quiera apartar o te quiera desenfocar.. Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere no damos frutos.

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