Todos los días servimos al Señor, a veces lo hacemos en la iglesia. Servimos compartiendo una palabra, dando testimonio, siendo luz, mostrando lo que Dios hizo y hace en nosotros, dejando que se vea una vida transformada, no solo contando un testimonio sino siendo ese testimonio.
Lo loco de ser cristiano es que cuando Jesús está en nosotros, seguimos siendo los mismos, pero ya no somos los mismos, entonces tenemos los mismos conflictos, las mismas situaciones, tal vez las mismas crisis, por supuesto las mismas tentaciones. Pero no somos los mismos, somos “una nueva creación”.
Por eso andamos con 4 ojos (o con 8) estando atentos a todo lo que pase alrededor, ya que como dice Jeremías 15:19, “Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos.”
Estamos puestos para influenciar sin ser influenciados, afectar a los demás sin ser afectados, contagiar al resto sin contagiarnos.
Ser agentes de cambio y activadores de la transformación.
¡Qué presión! Si. Pero Dios dice que no nos pone una prueba más grande de lo que podamos soportar y que nos da la capacidad para responder y las herramientas para actuar.
¡Que tengas un buen día! 🙂😉
