Proverbios 29:19 NTV
“No solo con palabras se disciplina a un sirviente; podrá entender las palabras, pero no hará caso.”
Antes se decía que “somos hijos del rigor”. Actualmente eso va en contra de la pedagogía moderna y es una ofensa para esta generación de cristal, a la que todo lo lastima, lo incomoda, lo molesta, lo agravia.
“Hijos del rigor” se decía cuando una persona solo aprendía o solo obedecía, por medio de un castigo. No necesariamente tenía que ser físico, podía ser habitualmente una penitencia: “no mirás tele por una semana”, “no vas a andar en bici”, “te vas a acostar temprano”, “¡andate al rincón!”
Una situación incómoda, en cierta manera humillante, que te expone, te confronta y te marca.
Cuando era en exceso, esa marca quedaba grabada con efecto contrario: resentimiento y bronca. Pero cuando era apropiada, generaba fruto de transformación, de crecimiento y madurez.
El sábado la pastora decía que “las pruebas nos preparan para recibir lo que Dios quiere darnos”. Ese es el efecto positivo de la disciplina o prueba a la que Dios nos somete. Prepararnos para lo mejor.
¿Estás siendo probado? ¿Estás siendo confrontado? ¿Quedaste expuesto en alguna situación? ¿Tuviste que pasar una situación incómoda que trajo reflexión?
No le escapes a la prueba, sacan lo mejor de vos
