Ezequiel 12:2 NVI
“Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde. Tienen ojos para ver, pero no ven; tienen oídos para oír, pero no oyen. ¡Son un pueblo rebelde!”
¿Te conté alguna vez acerca de mi primera experiencia en un avión? Fue hace mucho tiempo, 37 años para ser exacto. Sí, ya existían los aviones.
Resulta que estábamos volviendo de Bariloche de la luna de miel, llegando a Buenos Aires de noche, veo desde la ventanilla una calle Iluminada de los dos lados y en línea recta y me dije: “¡Qué bien se ve la pista de aterrizaje!” A los minutos me doy cuenta de que no era la pista de aterrizaje, ¡era la Av. Gral Paz, la que rodea la ciudad de Buenos Aires!
Ahí me di cuenta, una vez más, de que las cosas no siempre son lo que parecen, que a veces te dejás llevar por las apariencias de las cosas y después te llevás flor de chasco.
Conocés a una persona que parece ser una cosa y después resultó ser otra, se daba “aires de señor” y era solo un ratón. Tal vez parecía una persona importante y era un “don nadie”. Capaz tenia pinta de gran “siervo” y era flor de chanta. O un político que manejaba muy bien la oratoria, ero después tuviste que sufrir las consecuencias.
Lo mismo pasa con las relaciones: un pretendiente que parece ser “la joyita” y después era un sinvergüenza, un buen atorrante, o una candidata interesante que terminó dejando mucho que desear.
Cómo le pasó a Jesús con la higuera que después maldijo: él iba pasando por un campo, tenía mucho hambre y vio una higuera que “tenía muchas hojas”, entonces aunque no era época de higos se dijo: “¡voy a comer de esos higos!” Pero cuando se acercó vio que no tenía nada, era pura apariencia pura pantalla, nada más. Tenía aspecto de tener mucho fruto, pero no tenía nada…
Por eso hay que tener mucho cuidado y no dejarse llevar por las apariencias. No hay que dejarse impresionar por el aspecto que tengan las personas o las cosas que nos rodean. Como le dijo Dios a Samuel: “No te guíes por lo alto de su estatura”.
Lo mismo cuando se presenta algún problema, no te lleves por lo que parezca tan grave ni tampoco cuando recibas un elogio, pienses que sos Gardel. Hay que aprender a tomar las cosas como lo que realmente son.
Ya Jesús nos dejó una guía para como identificar personas y situaciones: “al árbol se lo conoce por el fruto, no puede un árbol malo dar fruto bueno, no puede un árbol bueno dar fruto malo; por su fruto lo vas a conocer”
No te dejes llevar por las apariencias de las situaciones, las cosas o las personas y no te preocupes solamente de dar una imagen determinada, no muestres una apariencia, sino que el fruto, el resultado, eso sea lo que te represente y eso sea lo que vaya adelante tuyo, que el fruto de lo que hagas sea el que hable por vos.
Que tengas un excelente día!
