El poder del Perdón

Ezequiel 16:63 NVI
“Cuando yo te perdone por todo lo que has hecho, tú te acordarás de tu maldad, te avergonzarás y en tu humillación no volverás a jactarte, afirma el Señor y Dios”

¿Te gusta perdonar? En serio, ¿te gusta perdonar? No digo que entiendas que lo mejor es perdonar y entonces lo hagas aunque te cueste. Te pregunto si “te gusta” perdonar.

Salvo que sea un juego ¿a quién le gusta perdonar? Si tenés que perdonar a alguien quiere decir que de alguna manera te lastimó, perjudicó u ofendió. Entonces, ¿te dan ganas de perdonar?

Neil Anderson dice que el perdón no es un sentimiento sino un mandamiento, que se perdona por convicción y decisión y no por sentimiento.

Eso me lleva a pensar que, si no te cuesta nada perdonar ¿no será que en realidad la ofensa no fue grave? ¿O será que estás tan involucrado emocional o sentimentalmente con esa persona que ¡ni te importa lo que pasó! Y querés perdonar?

Bueno, eso es para un paréntesis, si la persona te importa más que la ofensa, dejá de dar vueltas y perdoná.

Pero ¿y si la cosa fue muy grave y delicada?

Perdonar confronta al ofensor con su propia miseria y lo lleva a la transformación.
Perdonar desata un poder sobrenatural tan grande que puede cambiar las situaciones y puede liberar la mente y el corazón.
Perdonar te coloca delante de Dios en condiciones de recibir su perdón.

¿Te gusta perdonar? Perdoná
¿No te gusta perdonar? Perdoná
¿Querés perdonar? Perdoná
¿No tenés ganas de perdonar? Perdoná.

Dejar un comentario