Hebreos 9:8 NVI
“Con esto el Espíritu Santo da a entender que, mientras siga en pie el primer santuario, aún no se habrá revelado el camino que conduce al Lugar Santísimo.”
¿Qué podés encontrar de nuevo en las cosas viejas? A mi me gusta mucho la historia, y me gustan las antigüedades. Siento una atracción especial por las construcciones antiguas, esas casonas del siglo 19 que tenían todo el lujo y que hoy se ven como un recuerdo de glorias pasadas. ¡Ojo! Al mismo tiempo soy fanático de la tecnología y la modernidad. Me encantaría tener una casona antigua con la última tecnología y conectividad adentro…. (¿llegará?)
Pero las cosas del pasado solo sirven para eso, para rememorar el pasado. Así como no nos vestimos como hace 100 años ni cocinamos a carbón como hace 200, tampoco podemos seguir aferrados a cosas que ya hicieron historia.
Costumbres, formas, tradiciones, que capaz son muy divertidas para un homenaje o celebración, pero que no sirven de nada para nuestra vida de hoy y que pueden convertirse en tropiezo para nuestro crecimiento y desarrollo personal.
Maneras de pensar, costumbres, hábitos que teníamos normalmente cuando no seguíamos a Cristo que ¡necesariamente! deben ser dejados en esa vieja vida porque ya no somos lo que éramos, somos nueva creación. Ayer mismo leí un texto que, también en hebreos, decía que “si Dios habla de algo nuevo, es que lo viejo ya es obsoleto” (Hebreos 8:13) ‘Obsoleto’= Anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales. Que ha dejado de usarse.
Dice Hebreos 9:8 “mientras siga en pie el primer santuario, aún no se habrá revelado el camino que conduce al Lugar Santísimo.” Mientras sigamos mirando a Dios como los que no conocen a Dios, mientras sigamos viviendo como vivíamos antes de conocerlo, mientras sigamos pensando con una mente natural y no la mente de Cristo, no vamos a poder experimentar a Cristo en nosotros.
Decía una vieja canción que yo cantaba en la iglesia: “Ayer ya pasó, te necesito hoy, Espíritu Santo, sopla en mí”.
Soltate de lo viejo. Aferrate a lo nuevo de Dios.
