PERMANECER

Ezequiel 33:12 NVI
Tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: “Al justo no lo salvará su justicia el día en que desobedezca; y la maldad del impío no le será motivo de tropiezo si se convierte. Si el justo desobedece, no se podrá salvar por su justicia anterior.”

Hace unas semanas atrás escribí una reflexión acerca del atletismo. Entre otras cosas hablaba acerca de la permanencia, de aplicar fuerza al comienzo y final de la carrera pero que “durante” la misma se debe mantener un paso regular.

Es como cuando hablamos acerca de motivación y disciplina. Aquellos que necesitan ser motivados son como llamaradas del fogón cuando recibe combustible, pero se va apagando a medida que se consume la leña; en cambio la disciplina se compara a una llama que se mantiene siempre viva, tal vez no tan fuerte o no tan alta, pero permanece y se prolonga en el tiempo.

De ahí puedo sacar una deducción personal: “permanecer es mejor que deslumbrar”, o que la trayectoria es mejor que la fama momentánea.

Eso me hace acordar a la doctrina católica de las buenas y malas obras, donde se pesan nuestras acciones y según el resultado, pasamos más o menos tiempo en el purgatorio.

Pero no, no funciona así. La permanencia es mejor que deslumbrar y las buenas acciones no determinan la promoción. Pablo se lo dijo bien clarito a los efesios: “no es por obras” (Efesios 2:9)

Hacer buenas acciones no genera salvación, asi como una mala acción no te condena al infierno.

Mi primer pastor decía: “¿Cuántos agujeros necesita un bote para hundirse?”

No es por obras, es por la permanencia en la fe, la que lleva al arrepentimiento, la que obra en transformación.

Que tengas un excelente día ⚖️

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