¡Llegaste!

1 Pedro 1:1-2 NVI
“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, […] según el conocimiento previo de Dios el Padre, […] para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre…”

Voy a cometer una aberración homilética (espero que no sea al mismo tiempo una aberración teológica). Voy a tomar dos versículos pero en partes, voy a hacer una picadita de palabra para que, de a pedacitos, armemos una idea de donde estamos parados.

No se hace de esta manera, no es correcto, es peligroso y está muy cerquita de “sacar un texto de su contexto” (¡algo que detesto!)

Siempre hablamos de los “llamados y escogidos”, que “son muchos los llamados y pocos los escogidos” (Mateo 22:14), que los escogidos no son un élite especial y superior, no son seres sobrenaturales (después si), sino personas comunes como vos y yo, que respondimos a un llamado. Porque eso es lo que nos hace escogidos, responder. Si vos salís a la puerta de tu casa con un megáfono y llamás: “vengan todos a la fiesta” y vienen 10 de 50 personas, ¿quiénes son los escogidos?¿quiénes fueron los llamados?

También hablamos de la garantía que nos da el espíritu de “ser hijos de Dios” (Romanos 8:16).

Pero a veces dudamos. Dudamos del llamado, dudamos de estar arraigados, dudamos de nuestro futuro, dudamos de nuestro destino. Dudamos de si Dios nos va a seguir “soportando” a pesar de nuestros errores, faltas e infidelidades. Y Pedro nos da la respuesta escondida en un pasaje sobre propósito…

1 Pedro 1:2 dice que en definitiva fuimos llamados por Dios, elegidos por Dios, “para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesús” O sea, fuimos elegidos por Dios para ser salvos y vivir en obediencia. Ahí es donde ponemos las trabas y se aferran las dudas… ¿y si no obedezco? Y ahí aparece 1:1

1 Pedro 1:1 dice “a los elegidos… según el conocimiento previo de dios…” lo que en otras palabras sería: “Dios eligió a los que vio que llegaron…”

Tu llamamiento no depende de vos. Dios te llamó.
Tu respuesta al llamado sí depende de vos. Tenés que aceptar…
Pero tu respuesta al llamado fue un spoiler, Dios ya sabía que ibas a responder, porque a pesar de las complicaciones, Dios ya vio que llegaste al final.

No te detengas por las dificultades. No te detengas por los pecados. No te detengas por los tropiezos. ¡No te detengas por las caídas! Mantenete “firme en la fe” porque tu lugar ya está reservado, ya tiene tu nombre, Dios ya te vio ahí.

Que tengas un excelente día!

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