Reflejos

Proverbios 27:19 DHH94PC
“Así como las caras se reflejan en el agua, así también los hombres se reflejan en su mente.”

¿Somos lo que pensamos o pensamos lo que somos? Aclaro: ¿somos lo que nuestros pensamientos deciden o pensamos lo que decidimos?

No sé si es solo un juego de palabras o en realidad un laberinto que define y saca a luz nuestra conducta. En realidad, siendo coherentes con la biología y el funcionamiento del sistema nervioso (y con la palabra de Dios) nuestros pensamientos dirigen y determinan el rumbo de nuestra vida, pero, ¿de dónde surgen esos pensamientos? ¿Cómo se forman? ¿Qué o quién los siembra en la mente?

Entramos en un bucle: la mente que nos dirige y como dirigimos nuestra mente.

Entonces ¿cómo tomamos control de nuestros pensamientos, decisiones y por lo tanto acciones y destino?

Proverbios dice que “Así como las caras se reflejan en el agua, así también los hombres se reflejan en su mente” lo que me dice que mis pensamientos, mi mente muestra lo que soy. Observar mis reacciones, ser objetivo en nuestras acciones, nos enseña realmente quiénes somos y “de qué” estamos hechos. Sabiendo eso, tengo la opción y la capacidad de modificar mi criterio, mi estructura de pensamiento, mi forma de pensar para entonces cambiar mis reacciones, acciones y destino.

¿Imposible? Dice Pablo: “En esto piensen…” (Efesios 4:8) Sí, los pensamientos se pueden decidir, formar y dirigir.

No somos esclavos de nuestros pensamientos, somos esclavos de nuestras acciones. Dice Pedro: “cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.” (2 Pedro 2:19)

Dirigí tus pensamientos, para dirigir tus acciones.

“Las emociones tienen que estar sujetas a la mente qué está sujeta al espíritu, y no la persona sujeta a sus emociones.”

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