Muchas veces me habrás escuchado hablar del “permanecer”. Es una palabra, y un concepto que me anima y me confronta. Permanecer tiene que ver, o para mí tiene que ver, con el “a pesar de”: “A pesar de las circunstancias, permanecé”, “A pesar de las caídas, permanecé”, “A pesar de los fracasos, permanecé”, “A pesar de las trabas, permanecé” (podría seguir con una larga lista). Me lleva a pensar en Lucas 9:51 “Jesús afirmó su rostro para ir a Jerusalén” y me gusta imaginar a Jesús apoyándose en una vara, tomar aire, y avanzar al lugar donde sabía que lo iban a torturar y matar.
Permanecer es seguir arraigado, afirmarte, echar raíces. Permanecer es agarrarte de lo que puedas para no ser arrastrado. Permanecer es estar secándote por dentro pero ver que una hojita nueva nació y te da la esperanza y nuevas fuerzas para continuar. Permanecer, es una de las características (para mí) del cristiano. Sí, porque ya dijo Jesús que “el reino de los cielos es de los valientes”.
Pero a veces miro tanto el “permanecer” que no reviso los resultados, no mido los avances, y los resultados son más importantes que los esfuerzos, aunque sin esfuerzos no hay resultados. Me di cuenta que detenerte en el esfuerzo es lo mismo que detenerte en la intención, ponés toda la fuerza en eso y al final no hacés nada; así que me esfuerzo por permanecer, ¿pero lo estoy alcanzando?
Hay una canción de Michael Bunster que cantamos siempre en la iglesia que me confronta con esta permanencia y con lo que Dios hace e hizo en mí. Dice: “Como en un espejo quiero mirar y encontrarte en mi”, y después “Que cuando me vean te vean”. Y cada vez que la canto me pregunto: Cuando me miro en el espejo, ¿lo veo a él? Cuando la gente me mira, ¿lo ve a él?
Un texto de Juan de la lectura de hoy me dejó dando vueltas en esto, “el que afirma que permanece en él debe vivir como él vivió” (1 Juan 2:6), y vuelvo a la pregunta: ¿vivo como él vivió? ¿Reflejan mis actos a Cristo? ¿Soy un testimonio silencioso del poder de Dios? Los que me ven ¿quieren conocer al que yo digo conocer? ¿Lo estoy mostrando con mi caminar?
El evangelio, es una confrontación constante…
Que tengas un excelente día!
