¡Llegada!

Creo que una de las cosas más frustrantes que te pueden pasar, es haber invertido tiempo, tal vez años de tu vida, en un trabajo, una carrera, un proyecto, y que se trunque, que no llegue a completarse, que quede a medias o peor aún, que haya alcanzado un 90% o más y ahí se detenga.

Siempre lo comento con mi esposa, cuando veo una obra en construcción abandonada me provoca dolor, pienso en los sueños enterrados, en el tiempo invertido, en la decepción, en qué puede haber pasado. Se convierten en monumentos a la derrota… un recordatorio constante de que no alcanzaste… y duele.

Hablaba con alguien estos días que había tomado la decisión de dejar su carrera, a esta altura del año, y que por lo tanto no iba a rendir el examen final. Le insistí en que lo haga:

“-¿para qué si no voy a seguir?”
“-para cerrar un ciclo, para marcar un final, para no haber invertido tiempo sin tener ningún logro definido.”

Porque, en definitiva, todo lo hacemos para alcanzar algo. No imagino que alguien invierta en un negocio, o tiempo en una carrera, solo por el hecho de “disfrutar el hacerlo”, sino que apuntás a llegar a tu meta. Si tenés ganas de disfrutar el día a día en algo ¡disfrutá la vida! que todos los días tiene algo bueno para darte.

¿Y en Cristo? Pablo se enojaba mucho con los Gálatas. Eran gente brava. Habían recibido el mensaje y les gustó esta nueva filosofía de fe. Pero de a poco volvieron a ponerle los rituales del judaísmo. ¡Esa manía de pensar que si no hay un ritual religioso y tradicional no sirve! Cuando la vida de fe, el evangelio, es mucho más que un ritual.

Y no solo Pablo, Juan también toca el tema (parece que era una constante o tal vez una tendencia en el siglo 1) y le dice a las iglesias a las que él había edificado y discipulado: “Tengan cuidado de no perder lo que hemos logrado con tanto trabajo. Sean diligentes para que reciban una recompensa completa.” (2 Juan 1:8)

¡Ups! Me gusta leer entre líneas… ¡Se puede perder! Nunca estemos confiados de los logros alcanzados, como si esos fueran el todo en la vida. Bien se dice en educación financiera que “lo difícil no es llegar, lo difícil es permanecer”

¡Ups! ¡Se puede perder! Como decía anoche, evaluamos cada paso que damos, si nos está llevando al lugar al que queremos llegar, y si ese lugar es el lugar que Dios preparó y que tiene para nosotros. Examinemos nuestro camino para ver si nos estamos acercando o alejando, y si vemos el desvío: ¡Pegá el volantazo! Siempre se puede retomar el camino, aunque hayas seguido de largo o te hayas ido en sentido contrario.

¿Qué preferís? ¿Un recuerdo o una recompensa?

“Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti. Endereza las sendas por donde andas; allana todos tus caminos.” (Proverbios 4:25-26)

No abandones a medias… ¡no abortes la visión que Dios tiene para vos!

¡Que tengas un excelente día! 🏁

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