Profetólogos

El ministerio profético siempre es un tema de debate. En la actualidad, en este mundo de grietas, debates y controversias, también existe la discusión sobre la profecía. ¡Ni que hablar si te digo “Ministerio Apostólico y Profético”! Para muchos, ya solo el nombre es sinónimo de chantada.

No culpes al mensajero. La iglesia solita sin que nadie la ayude se ha encargado de dejar una mala imagen y un mal testimonio. Hubo y seguramente seguirá habiendo mucho verso, mucho chanta y mucho abuso con este tema (ambos, el apostólico y el profético) pero ¿acaso un médico negligente descalifica a la medicina o un ingeniero corrupto y coimero descalifica a la ingeniería? Seguirán existiendo la ingeniería, la medicina y la iglesia, por supuesto.

Pero ¿Qué es en definitiva el ministerio profético en esta época post-resurrección? ¿Estamos sujetos a la palabra de advertencia y juicio de algún Elías o Jeremías contemporáneos? ¿Necesitamos ir a los montes a pedir dirección a Samuel o a Eliseo? Ya lo dijo Pablo bien clarito: “no desprecien las profecías” (1 Tesalonicenses 5:20) pero también dijo: “sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21)

La profecía no es otra cosa más que la comunicación de un mensaje que Dios quiere compartir a su pueblo. La profecía es la voz, es la comunicación, y la profecía (la palabra) es la herramienta para la edificación personal y caminar en lo que Dios tiene para nosotros.

La profecía no es otra cosa más que recibir una palabra que Dios envía por medio de quien Dios quiere enviar. Y ahora sí nos ponemos serios. En vez de andar buscando “profetólogos” recibamos con esas mismas ganas, ese mismo interés y esa misma atención, la palabra que Dios nos da: en cada reunión, en cada conversación, en cada ministración, en cada prédica, en cada devocional.

Dice Oseas 12:13 “El Señor usó a un profeta para sacar a Israel de Egipto y por medio de un profeta lo cuidó.”

No rechaces la profecía, al contrario, abundá en ella… pero no rechaces al profeta, no minimices al profeta, no ningunees al profeta, no ignores ni subestimes al profeta… solo porque no use vara ni viva entre las cuevas.

¡Es solo un pensamiento eh!

Dejar un comentario