Hoy es uno de esos días en lo que tengo que sentarme a elegir qué palabra compartir. Son varias cosas que Dios me habló y no quería caer en la fácil, en el lugar común del versículo conocido… pero tuve que caer y rendirme a la tentación.
Esto me hizo pensar ¿Cómo te preparás cuando te vas a encontrar con el amor de tu vida? Sé que tengo que separar en 2 o 3 grupos, por las distintas experiencias, así que: ¿Te acordás cuando ibas a buscar a tu novia? ¿Te acordás cuando te preparabas esperando que te pase a buscar? ¿Te acordás cómo te preparabas y la ansiedad que eso provocaba? o también ¿Cómo te preparás para tu primera cita? ¿Pensás ir así nomás o te vestís algo mejor de lo habitual? o también ¿Cómo actuás cuando querés conquistar a una chica/chico? ¿Sos indiferente o te hacés ver? ¿Sos agradable y atento o inadvertido y común?
Obviamente, y no creo equivocarme, le dedicás o dedicabas una especial atención al encuentro, al momento, a la situación. A eso sumale la taquicardia, el miedo, la vergüenza, el apuro y todo lo que acompañe según cual sea o haya sido tu situación.
Lo bueno (¿bueno?) es que con el tiempo eso se pasa y ya no importa tanto estar presentable, o prepararse antes, o llevar algún regalo. Ya nos conocemos y por lo tanto… así como dé, está bien. Es más ¿regalos? ¿para qué? es gastar plata. ¿Atenciones? ¡¿Para qué?! Si ya sabe lo que es para mí. ¿Dedicación, tiempo de calidad, interés, halagos, elogios, cariño, afecto? Eso es para los pibes y para los novios….
No hace falta que te diga que ya veo tu futuro, sin ser profeta ni adivino, sin oráculo ni bola de cristal, que vas caminando derechito a un fracaso sentimental. Es que el amor es una planta que se riega todos los días… Así que te aconsejo que, mientras estés a tiempo, retomes alguna de esas prácticas que te hacían sentir un poco tonto (¿Acaso el amor es algo racional?)
Dice Apocalipsis 2:5 “¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio.” Sí, con Dios también hacemos lo mismo.
Algunos evangelicoideos religiosados dicen que eso del primer amor es ese romanticismo bobo de novela que solo dura un tiempito, hasta que se forma el amor verdadero. Pero parece que Dios no piensa igual.
¿Cómo te comportabas cuanto tuviste tu encuentro con él? ¿Pensabas acaso en no visitarlo? ¿No esperabas con ansias el momento de escuchar lo que tenía para decirte? ¿No buscabas la manera de conocerlo un poquito más? Bueno, de ahí “has caído”. Así que como el novio interesado o el esposo que está por fracasar, mientras estés a tiempo…. “Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio.”
Hay una meta por alcanzar y un camino por recorrer. Asegurate una vez más que los pasos que estás dando de acerquen al lugar del encuentro y de la plenitud.
¡Recuerda!… de dónde has caído.
Solo un pensamiento… nada más.
