Temperaturas

Apocalipsis 3:16 NVI
“Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca.”

Hay comidas que se comen frías y otras que deben ser calientes. Independientemente de los variados gustos de cada uno (totalmente respetables), un postre helado debe estar bien frío y una sopa debe estar bien caliente.

Lo mismo pasa con las bebidas. No me meto con el alcohol porque no soy enólogo y que cada tome el que quiera como quiera, pero… ¿un té frío? guácala diría el Chavo, o peor aún una gaseosa caliente. Sí, ya sé que existe el té helado y el mazagrán pero las cosas…. como son.

El punto es que se espera de cada cosa, alimento, bebida, que tenga la temperatura apropiada, al igual que se espera del cristiano, que esté en el punto justo. Si hablamos del ser humano, con 40° estás volando de fiebre y con 30° ya estás muerto, pero no se trata de la temperatura física sino de la espiritual. Hay un punto justo para cada uno.

Se supone que las tinieblas son frías, por lo tanto, proviniendo del “reino de las tinieblas” (Colosenses 1:13) es normal estar con temperatura baja; del mismo modo, se supone que la luz es caliente (ya sé que existe luz fría, pero eso es otra cosa), así que se espera que nuestra temperatura sea elevada (Mateo 5:14; Filipenses 2:15)

Pero en esta época de corrección política y culto a los grises y el término medio, lo normal es la tibieza: no estar tan cerca como para quemarte ni tan lejos como para helarte. ¿Viste como son las relaciones de hoy? “Nos vamos conociendo” mientras ya llevan años en pareja; “no nos ponemos etiquetas”, y no saben como nombrarse; la palabra compromiso pasó a convertirse en una antigüedad, y no te hablo de ponerte un anillo sino de tomar una responsabilidad.

¿Qué le pasa a Jesús cuando entra en intimidad con la tibieza? Creo que lo primero que debe pensar es: “¿Y yo morí para esto?” Es obvio que prefiere lo caliente, porque lo conecta con su propia esencia. Incluso es comprensible que acepte lo frío, porque no le gusta la hipocresía. Pero lo tibio…. le provoca asco y repugnancia, como algo en descomposición. No te ofendas pero esa es la razón por la que vomitamos algo, así que….

No le tengas miedo al compromiso. No le tengas miedo a involucrarte. No le tengas miedo al rechazo de los que quedaron atrás. No le tengas miedo a las burlas ni al mote de “fanatismo”. Elevá tu temperatura, subí de nivel, tomá un compromiso con Dios.

Que tengas un excelente día!

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