Visibilidad

“Cuando cambia tu posición, cambia tu visión, y cuando cambia tu visión cambia tu destino.”

Con esta frase ya podríamos dar por terminada la reflexión de hoy si no fuera que, no se trata solo del hecho de cambiar de posición sino también de tomar una decisión y una acción.

Ya alguna vez escribí acerca de Abraham en el momento en que Dios lo llama a “salir de su tierra” (Génesis 12:1) lo que en el original se puede simplificar con un “salí de tu lugar firme y seguro” (tierra es la palabra hebrea eretz que significa eso: lugar firme y seguro). Imagino que no habrá sido algo fácil para Abram, él realmente estaba cómodo, él realmente tenía una posición, a Gedeón se le hizo más fácil porque la gente lo quería linchar (Jueces 6:29-30), pero Abram era todo un señor.

La clave estuvo en que Abram no pudo resistir el llamado del Señor. Hubo algo más grande que él mismo que lo animó a animarse. Hubo algo superior que le hizo dar cuenta de que su condición era buena, pero podría ser mucho mejor, y que aunque no conocía al que le hablaba… ¡le habló!

¿No te pasa que a veces estás estancado en tu condición, tal vez anhelando algo mejor, pero no ves la salida? ¿No te pasa que a veces estás bien y te sentís bien, pero te falta plenitud? ¿No te pasa a veces que, aunque las cosas van bien, sentís una cuota de frustración? Abraham nos da una lección: cambiá tu posición.

Cuando tomás la decisión y salís de tu posición la visión cambia. Es una simple cuestión física: avanzás un paso, podés ver un paso más allá; subís un escalón, se amplía tu rango de visión (y mucho más que solo un escalón). Pero nada de eso pasaría si no decidís salir del lugar donde estás.

Leí una vez que “el primer paso que das no te lleva al lugar donde querés llegar, pero te saca del lugar del que querés salir” y por ahí es la cosa, ese es el camino: empezar a movernos para procurar generar un cambio a nuestro alrededor.

Dice Apocalipsis 4:1 “Después de esto miré y allí en el cielo había una puerta abierta. Y la voz que me había hablado antes con sonido como de trompeta me dijo: «Sube acá: voy a mostrarte lo que tiene que suceder después de esto»”

Para poder ver lo que está por venir, para poder anticiparte a los acontecimientos, para tener una visión más amplia, para asegurarte de los peligros, para tomar medidas sobre como seguir; es necesario que “salgas y subas”, tenés que levantar la cabeza más alto y hacia afuera de la condición que te rodea, tenés que diferenciarte de aquello que te quiere absorber; es fundamental que te muevas, es imprescindible que tomes una decisión.

Que tengas un excelente día!

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