En 1859 un naturalista inglés llamado Charles Darwin publicó un libro de investigación científica que revolucionó la biología, la medicina y la fe. “El Origen de la Especies” puso en tela de juicio en primer lugar a la palabra de Dios y sobre todo a la creación del hombre. Junto con algunas investigaciones y descubrimientos muy interesantes que permanecen hasta hoy, se puso sobre la mesa la idea de que “el hombre desciende del mono”.
Esta idea descabellada (que la ciencia ya descartó hace mucho tiempo) tiene alguna cuota de razón. Las especies tienen una evolución y es a causa de la adaptación al entorno y la mejora de la raza, prevaleciendo siempre el que tiene mejores condiciones. Así fue como los caballos cambiaron, los perros cambiaron, las aves cambiaron (y tal vez fueron las que más lo hicieron) y prácticamente todas las especies sobre la tierra.
Es cierto que los más fuertes prevalecen. Es cierto que los más débiles van perdiendo lugar. Esto está bien en el reino animal pero, la política, las ideologías y por qué no la religión sembraron esta misma idea en el hombre. Buscamos superarnos a nosotros mismos para ser mejor de lo que somos, aunque sea a costa de pisar al otro, que es menor que yo.
Pero lo peor de esto no es que algunos se crean superiores, sino que hay algunos que ¡creen y aceptan ser inferiores! Menores recursos, menor preparación, condiciones desiguales, menor acceso al desarrollo, menos probabilidades de progreso. Sumale a esto el rechazo social a quien tiene alguna condición diferente, ya sea por discapacidades (o capacidades diferentes) o pertenecer a alguna minoría.
Pero Dios no mira las cosas de esa manera, Dios, el Creador, el que con su dedo nos moldeó y “encendió” tiene una visión distinta sobre nosotros como grupo, como masa y como individuo.
En primer lugar dice que él “no hace acepción de personas” (Romanos 12:11)
En segundo lugar, dice que Dios “escogió lo tonto del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es…” (1 Corintios 1:27-28)
En tercer lugar, por si no te alcanza o querés poner un manto de duda sobre esto, también dice que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen.” (Romanos 4:17)
En cuarto lugar, para que te sientas más identificado tal vez, dice que “…lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,…” (1 Corintios 1:27-28)
En definitiva, la teoría de la evolución funciona con las especies animales, pero aunque biológicamente entramos en ese grupo, espiritual y mentalmente pertenecemos a un reino distinto, un reino superior.
Dice Miqueas 4:7 “Con las ovejas lastimadas formaré un remanente y con las exiliadas, una nación poderosa. El Señor reinará sobre ellas en el monte Sión desde ahora y para siempre.”
¿Te rechazaron? ¿Te señalaron? ¿Te acusaron? ¿Te marginaron? ¿Fuiste discriminado? ¿Sos o te sentís excluído? ¿Te sentiste menos? ¡¿Te hicieron sentir menos?! Te estás enlistando como parte del ejército de una nación poderosa.
“…lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,…” (1 Corintios 1:27-28 RV60)
Que tengas un excelente día!
