Garantía

Cuando vas a sacar un crédito, te piden una garantía. Cuando vas a alquilar, te piden una garantía ¡o dos! Cuando vas a reservar unas vacaciones, te piden una seña en adelanto y una tarjeta de crédito en garantía (por si te vas sin terminar de pagar…) La garantía es la que responde por vos cuando querés hacer algo que está fuera de tu alcance.

Es comprensible. Ya no es como en época de nuestros abuelos (o bisabuelos) donde la palabra de una persona tenía el valor de un documento. Hoy, la estafa está a la orden del día y la gente desconfía.

Vas a hacer una compra online, revisás el sitio, los comentarios, y te asegurás de que tenga un sistema de devoluciones. Si es por medio de alguna plataforma un poco flaca (marketplace), te asegurás 10 veces de que la persona sea confiable y ¡no pagás adelantado! (ni se te ocurraaa!!!)

Todo esto hace que nos cueste confiar. Nos cuesta creer. Nos aferramos a lo que vemos y dudamos de lo que esperamos, porque siempre puede fracasar. La política, siempre metida en nuestras vidas, nos llena de promesas falsas que terminan beneficiando solamente al candidato o a su partido y no al votante, porque no gobiernan para beneficiar, sino que benefician para poder gobernar.

Por eso Dios, que conoce el corazón del hombre (Hechos 15:8), se anticipa a sus promesas poniéndose él mismo como garantía de las mismas. Se anticipa a los pactos, poniéndose él mismo como garantía de los mismos. ¿Te acordás de Abraham? Dios se hizo cargo de sellar el pacto poniéndose él mismo como garantía de que iba a cumplir lo que prometió. (Hebreos 6:13)

Dios mismo es la garantía de que va a cumplir lo que te prometió.

Dice el Salmo 138:8 “El Señor cumplirá en mí su propósito.” Dios no abandona a quien toma por hijo ni se olvida de sus planes porque son “sus” planes. La promesa que Dios te dio tiene que ver con los planes que tiene con vos. El lugar al que te quiere llevar ¡tiene que ver con los planes que tiene con vos! Y los planes que Dios tiene con vos son para “darte lo que estás esperando” y “darte un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11)

No temas ni dudes de lo que Dios va a hacer.
No desconfíes de lo él te prometió.
¿Te dije? Dios no abandona al que toma por hijo.

“El Señor tu Dios, está en medio de ti como poderoso guerrero que salva. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos”. (Sofonías 3:17)

El Señor mismo es tu garantía, de lo que por tus propios medios, no podés alcanzar.

Dejar un comentario