Bacterias

¿Cómo puede ser que cosas tan pequeñas nos dominen? En el siglo 17 se empezó a conocer la existencia de virus y bacterias. No los llamaban así entonces, se les decía “animáculos”, pero recién 200 años después se supo que podían causar enfermedades y hasta la muerte.

Sinceramente, si me pongo en la mente del 1600 ¿¡Cómo semejante bicharraquito va a poder matarme!?

Sin embargo, muchas de las cosas con poder para dominarnos son casi imperceptibles, o pequeñas, o insignificantes.

Eclesiastés habla de las “moscas”, que arruinan un trabajo delicado. Cantares menciona a las “zorras pequeñas”, que pueden destruir un viñedo. Proverbios habla incluso del “vago”, que puede provocar la ruina. (Parece que Salomón tenía un temita con las cosas pequeñas)

Así también menciona a la bebida. En 20:1 dice que “no es de sabio emborracharse con vino o bebidas fuertes” (paráfrasis mía), que algo que puede servir para disfrute, puede terminar en locura, desenfreno o, como en este verso, tildarte de “no sabio”

¿Qué cosas pequeñas te sacan de tu foco?
¿Qué pequeñeces te distraen?
¿Cuántos “virus y bacterias” espirituales te ponen al borde de la muerte?

Tengamos cuidado de las pequeñas cosas. Seamos precavidos y cuidadosos de lo que nos distrae. No te confíes por su insignificancia. Recordá: “el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12)

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