Catarsis

Uff… se puso intenso el Salmo 142. Seguramente un momento de crisis del salmista, supongo que como todo ser humano estaría sujeto a procesos para ser promocionado.

Nos guste o no, las crisis son parte vital de nuestro crecimiento y desarrollo. ¿Acaso la adolescencia no es una crisis en sí misma? Es más, el destete ¿no es una crisis tanto para el bebé como para la mamá? ¿Y el primer día de escuela? Podría seguir enumerando infinitas situaciones de nuestra vida que resultan críticas, pero que sin ellas no hay progreso.

A ver mamá… ¿me vas a decir que cuando el nene se casa no estás en crisis por dentro???

Pero como dijo Arjona “el problema no es problema” sino que, como digo yo “el problema (o la solución) es la actitud que tomamos ante el problema”.

Me encanta el ejercicio de abstracción y enfoque del salmista. No le va con histerias a nadie. No hace escándalos ni berrinches. No tiene un ataque de ansiedad ni entra en depresión. Apunta, mira y encara a Dios:

“A voz en cuello, al Señor pido ayuda; a voz en cuello, al Señor pido compasión. Ante él expongo mi queja; ante él expreso mi angustia.” (Salmo 142:1-2)

Si. Alguien me dijo alguna vez que hacer catarsis con Dios era de neurótico, pero si no lo hacés con Dios lo vas a hacer con alguien más y si lo hacés con alguien más, seguro afectás al otro o generás una nueva crisis.

Pero Dios, que conoce nuestra condición y nuestras crisis, es más que apto para escuchar quejas, lamentos, reclamos, llantos y gritos si querés.

Santiago dice que si te falta sabiduría vayas a Dios. Yo te digo de paso:
¿Estás angustiado? Andá a Dios.
¿Estás preocupado? Andá a Dios.
¿Te sentís perdido? Andá a Dios.
¿Hay temor? Andá a Dios.
¿Estás en crisis? Andá a Dios.

“Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi refugio, ¡jamás caeré!”
(Salmos 62:1-2)

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