¿Se puede conocer lo que piensa o siente una persona? No. No se puede. Esperá que anoto… “No se puede conocer lo que una persona piensa o siente”. Listo.
Bueno, sí, se puede. Te lo dicen y listo. Pero aún así, ¿es confiable? La Biblia dice que “el corazón del hombre es engañoso” y si para uno mismo es engañoso, ¿cómo puedo confiar con certeza en lo que el otro diga? Es realmente un gran dilema. Si todo fuera tan sencillo como creer en lo que el otro dice, ¿para qué tenemos un sistema de justicia? No tendrían razón de ser los jueces, tribunales ni abogados. Pero por algo existen ¿No? Imaginate entonces esos casos en los que actuamos sin pensar, que nos soprenden nuestras reacciones…
¡Claro! Esa es la clave. Hay cosas que se pueden disimular, pero otras es imposible. Recuerdo la serie Lie to me que puso en conocimiento general el concepto, hoy muy usado, del “lenguaje corporal”. Dicen más tus gestos que tus palabras, lo que es útil para reconocer cuando te mienten, o para saber cómo comunicar.
Nos enseñan como pararnos, como poner las manos, como sentarnos, qué gestos hacer. Todo para transmitir un mensaje que va más allá de las palabras, porque repito: No se puede saber lo que pensamos o sentimos, pero nuestra actitud y comportamiento lo revelan.
Hay que prestar más atención al comportamiento que a las palabras, a lo que hacemos que a lo que decimos, a lo que el otro hace que a lo que el otro dice. ¿Te acordás de esa frase: “el ruido de tus obras no me deja oír el sonido de tus palabras”? Bueno, eso.
Proverbios, el libro de sabiduría, dice que: “Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre.” (Proverbios 27:19)
Mmmm… no sé si estoy siendo claro. No confíes en una persona desconfiada. Dice otro viejo refrán que “el ladrón piensa que todos son de su misma condición” por lo tanto… el que te cela ¿es confiable?, el que piensa que lo vas a estafar ¿tanto conoce de estafas?, el que revisa tu celular ¿cómo se le ocurrió que podés tener algo oculto? Llevá esto a cada relación, sociedad, vínculo que tengas y observá cómo se comporta, cómo habla, cómo se relaciona con los demás, cómo trata a sus padres o pareja, y así sabrás como realmente es la persona.
Prestá atención a de qué cosas habla, qué cosas comparte en sus redes, a qué le dedica tiempo, y así sabrás cuáles son sus prioridades.
Así como ayer te dije que “adorar no es solo una cuestión de palabras” y que Dios mira tu corazón, aprendé a leer los corazones por medio de sus acciones. ¡Ojo! También un animal reacciona mal cuando fue lastimado.
“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?”
(Jeremías 17:9)
