Rebeliones

Babel es sinónimo de rebelión. Bueno, en realidad es sinónimo de “confusión”, pero hablamos de rebelión porque Dios tuvo que intervenir en el intento de independizarse, creerse superiores, llegar a las alturas, pretender ser dioses.

Pero Babel también es símbolo de determinación, de visión, de dejar de lado las diferencias para unirse detrás de una idea, una meta.

Estos días estaba leyendo, con un poco de dolor y nada de sorpresa, como una vez más las ambiciones políticas y la falta de visión impiden actuar en unidad para derrotar ideologías retrógradas (o sea, más de lo mismo y volver a empezar)

Babel muestra que la unidad puede hacer cosas increíbles, por ejemplo que hasta Dios se preocupe, ¿se asustó?

Dios se preocupó por lo que estaba pasando y se tuvo que meter para evitar lo que hubiera sido inevitable: que lo saquen de en medio. Bueno, la perseverancia del hombre es incomparable y no mucho tiempo después, lo sacaron del medio.

Génesis 11:6 dice: «Esta gente es una sola, y todos ellos tienen un solo lenguaje. Ya han comenzado su obra, y ahora nada los hará desistir de lo que han pensado hacer.»

“…nada los hará desistir de lo que han pensado hacer” Sí. Me animo a pensar, a arriesgar, que Dios se preocupó. No era la primera que vez el humano, esa raza inferior creada con aires de superioridad, se cortaba sola y traía problemas. Adán olvidó sus responsabilidades. Eva no tuvo contención. Caín fue el primer Judas. Matusalén se las dio de patriarca. Noé se emborrachó. Ahora no iba a volver a pasar lo mismo.

¿Te das cuenta de lo que podés llegar a ser y hacer si tan solo dejás de lado las diferencias?

¿Te das cuenta del poder que está a tu alcance si tan solo te enfocás en una meta?

¿Te das cuenta de la capacidad que tenés para hacer y alcanzar si tan solo te determinás a hacerlo?

Cada vez que te enfocás en tus limitaciones, desperdiciás tu potencial.
Cada vez que ignorás tus capacidades, limitás tu potencial.
Cada vez que usas tus habilidades sin involucrar a Dios, estás haciendo que él intervenga para frenar tu ambición.

Creé en lo que Dios te dio.
Confiá en lo que podés hacer, con Dios.
Involucrá a Dios en todos tus planes, reconociéndolo en tus caminos.
Y te espera una vida de logros, alcance y plenitud.

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