Ayer estuvimos charlando de adaptarnos, de encajar para poder transmitir el mensaje; y entiendo (porque lo viví) que en ese afán de adaptarnos podemos estar caminando sobre un hilo muy delgado, que es muy fácil de romper o de reconocer. Los que vivimos tiempos de legalismo o religiosidad batallamos contra eso desde todos los frentes y tal vez, tal vez, podamos caer en la trinchera enemiga.
En los 70/80 la guitarra eléctrica y la batería en la iglesia estaban mal vistas y catalogadas como “demoníacas, satánicas, herramientas del pecado”, hoy ¿qué iglesia no tiene guitarra eléctrica y batería? En los 90/2000 usar ritmos “seculares” era totalmente pecaminoso. ¡Si habremos castigado a Luis Santiago! Hasta que nos enteramos que Moody y Booth, un general del avivamiento inglés del s.XIX y el fundador del Ejército de Salvación, usaban “canciones de burdel” para atraer a la gente a sus campañas. En los 2000/2010 las luces de colores eran “un boliche”, hasta que pudimos comprobar que servía para generar un clima agradable y “atractivo” para los que nunca estuvieron en una iglesia.
Pero de ahí a banalizar el culto, codearnos con la carnalidad, permitir pecado, usar ropas seductoras o sugerentes, hablar vulgaridades y otras cosas que ahora no se me ocurren…. ya es pasar el límite. Por que, a ver, ¿pensás que copiando la cultura popular y las pasiones de la carne vas a llevar a la gente a Cristo? Por el contrario ¿no te va a jugar en contra?
Dice Mateo 7:6 “No den ustedes lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan contra ustedes y los despedacen.”
Me gusta decir que la única diferencia entre un cristiano y quien no lo es es la convicción de la salvación y la vida eterna. Que debemos ser tan iguales a los demás que nos acepten en su círculo para poder infectar de Cristo, y ser tan distintos que se note la diferencia. Que no seamos como Pedro, judaizando entre los judíos, y condenando a los judíos entre los griegos (Gálatas 2:11-14); sino como Pablo, aceptando a los griegos como griegos y a los judíos como judíos (1 Corintios 9:20-22).
No vendas tus principios.
No negocies tus valores.
No mezcles tus bienes con chucherías pasajeras.
No añores el pasado, no mires hacia atrás.
No imites las costumbres de los que no entienden.
Convertite en un faro para alumbrar a los demás.
“Pero la mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal.” (Génesis 19:26)
Que tengas un excelente día!
