Perseverantes

Muchas veces lo conté, lo voy a volver a contar (el público se renueva), de chico me re frustraba mirando “El Correcaminos”, tal vez uno de los “dibujitos animados” más famosos de mi infancia.

Cada capítulo era las aventuras de un “coyote” intentando atrapar al “correcaminos”. Obviamente el nombre se debe a que corre muy rápido y el coyote no podía atraparlo. Por lo tanto usaba todo tipo de estrategias para hacerlo.

Ahí aparece el famoso ACME (que nunca supe que era) proveyendo maquinarias para cazar al ave. Pero jamás funcionaban. ¡O sí! Cuando el coyote las probaba en si mismo.

Y acá viene el punto: fallaba, renunciaba, abandonaba, compraba otra máquina. (¿De dónde sacaba la plata? ¿Corrupción o lavado de dinero en Looney Tunes?) ¿Por qué no insistía? ¿Por qué no intentaba una vez más?

La clave del desarrollo en la vida es la perseverancia. Desde el aprender a gatear hasta un emprendimiento o carrera universitaria; desde aprender a hablar hasta aprender a manejar; desde el entrenamiento para una maratón o el ejercitar paciencia, es vital, fundamental, imprescindible la perseverancia.

¿Viste a algún bebé que renuncie a aprender a caminar por haberse caído? No.
¿Viste a algún adulto renunciar a una meta por haber  fracasado? Si.
(A veces el crecimiento en vez de madurez provoca mediocridad)

En Génesis 32:26 Jacob discute con un ángel (sin saber que era un ángel) y le dice: “¡No te soltaré hasta que me bendigas!”
Muchas veces decimos no ser como Jacob (era medio tramposito), pero sería bueno ser un poco como Jacob: perseverantes, tercos para alcanzar la meta, decididos y determinados.
Ya lo dijo Jesús: “el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” (Mateo 11:12)

Tendría más pasajes para mostrarte: “quiero que sean astutos para el bien e inocentes para el mal.” (Romanos 16:19); “astutos como serpientes y sencillos como palomas.” (Mateo 10:16); “el que persevere hasta el fin, este será salvo.” (Mateo 24:13); pero no. En definitiva, ser determinados y perseverantes.

No te detengas ante los fracasos.
No te detengas ante los imposibles.
No te detengas ante los obstáculos.
No te limites por tus limitaciones.
No te menosprecies por la superioridad del otro.
Sé determinado, valiente, decidido, perseverante.

“Nadie puede detener a una persona decidida a alcanzar su meta y cumplir su propósito.
Nada puede detener a un cristiano que actúa con determinación”.

Dejar un comentario