“En época de vacas gordas, todo anda sobre rieles”, o… “mientras la economía vaya bien, lo demás no importa”. En la práctica es así, en las sociedades vemos que siempre lo que prima es el bolsillo, que es lo que más afecta a la gente. En tiempos electorales también, si la economía va mal, es el factor determinante al momento de votar; si la economía va bien, recién ahí prestamos atención a otras cosas “más importantes”.
En la campaña electoral de 1992 en EEUU, se hizo famosa la frase de Bill Clinton (y con eso ganó) “¡es la economía, estúpido!”, para decirle a su contrincante que la gente no estaba preocupada por los rusos ni las guerras en el exterior sino por su propia situación económica. En nuestro país, cuando las cosas van bien, aparece el argentinismo: “roban pero hacen”, no importa que el político sea corrupto mientras que mi economía esté bien.
Así lo muestran las encuestas y así vemos siempre después los resultados. Vivimos las consecuencias de solo mirar nuestro bolsillo sin pensar un poquito a futuro y como sabiamente lo dijo Salomón “Donde no hay visión el pueblo se extravía” (Proverbios 29:18), así que en ese punto, no le echemos tanto la culpa a los gobernantes sino a quienes los pusimos ahí.. Otro tema…
Mirar solamente los beneficios te hace perder el foco de lo general. Mirar solamente tu bolsillo, te hace perder el foco de las consecuencias. Es hacer la vista gorda a situaciones que pueden traer malos resultados o a semillas que pueden generar malas siembras. Por el contrario, también en esto valen nuevamente las palabras de Proverbios (¡y dale con Proverbios!) “Examina la senda de tus pies…” (Proverbios 4:26) ¿a dónde te están llevando? ¿por donde estás andando?
¿Qué hubiera pasado si faraón no le hacía caso a José? ¿Qué hubiera pasado si se comían todo el fruto de “las vacas gordas”? ¿Qué hubiera pasado si cuando llegaban “las vacas flacas” no estaban preparados” (Génesis 41:28-36)
Jesús dijo: “Cuando el trigo brotó y dio fruto, apareció también la cizaña.” (Mateo 13:26). Esto no quiere decir que no te alegres por los buenos resultados ni que en todo lo bueno hay algo malo, pero sí quiere decir que no te distraigas, y que no cantes victoria de antemano. Ya lo dijo Winston Churchill “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el coraje para continuar.” O como me gusta decir a mí: “no tomes decisiones estando contento, triste o enojado”. Marco Aurelio dijo que “El alma se fortalece en la calma” y Warren Buffet, “No tomes decisiones cuando estás emocionado; cálmate primero.” (¿se copió de mí?)
El manejo de nuestras emociones es siempre un tema complejo. Normalmente nos enfocamos en tratar las “malas emociones”, pero las buenas también tienen sus problemas. Tomate un tiempo antes de tomar alguna decisión que sea importante o vital. No te dejes llevar por las crisis que se levanten. No te subas a cualquier tren que pase ni te asustes por cualquier sombra que aparezca. Si a veces ni somos capaces de entender nuestras reacciones, ¿cómo pretendés manejar tu vida con tanta autoridad?
Dice Proverbios 20:24 (Sí, otra vez Proverbios) “Por el Señor son ordenados los pasos del hombre, ¿Cómo puede, pues, el hombre entender su camino?”
Andá a Dios. Confiá en Dios. Poné tus asuntos en manos de Dios. Esperá en Dios…
