Ovejas

Obviamente lo que voy a decir no es para todos, pero algunos hombres de mi generación lo habrán vivido. ¿Tuviste la experiencia de ir a comprarte ropa, “de vestir”, y que te atendieran como… ” lástima”? ¿Viste que los vendedores de ropa de vestir masculina, se comportaban como si fueran los dueños (aunque tal vez ganaran menos que vos)? Una cosa hay que reconocerles, se tomaban bien en serio su lugar.

Pero el negocio no era de ellos, ellos atendían. La mercadería no era de ellos, ellos la vendían. Los clientes no eran de ellos, eran del negocio, pero ellos harían que el cliente vuelva o no. Solo eran vendedores, representantes, embajadores…

Dice Éxodo 3:1 “Moisés cuidaba las ovejas de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, y un día llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, el monte de Dios.” Moisés lo sabía. O el suegro se lo hizo entender o el ya lo comprendía de antemano: las ovejas no eran propias, eran del suegro y al suegro tenía que dar cuenta por el movimiento, traslado, pastoreo, alimentación y destino de las ovejas.

Líder, las ovejas no son tuyas, son de Dios. Tu trabajo no es amontonarlas, es hacerlas caminar por el desierto. No, no entendiste, no de mandarlas al desierto a sufrir, sino de guiarlas en medio del desierto para que no se las coman las bestias salvajes, que el frío de la noche no las mate y el sol de mediodía no las fatigue. ¡Ah! Y para que no caigan en alguna trampa o pozo en la arena. Tampoco se trata de hacerles pasar el rato, se trata de hacerlas llegar a Dios.

Oveja…. si te tratan como el vendedor de trajes, por ahí no es.
Oveja… si te miran desde arriba, por ahí no es.
Oveja… si sentís fastidio o te sentís en deuda…. por ahí no es.

Líder… ¿querés que Dios te hable? ¿Querés ser llamado y guiado por Dios? Éxodo 3:2 dice que “Allí, el ángel del Señor se le apareció en medio de una zarza envuelta en fuego…” Allí, pastoreando, guiando, protegiendo, acompañando.

Líder… es por ahí.
Líder… lo más importante sigue siendo la gente…

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