Hoy vamos a ponernos confrontativos. Sí porque si hay algo que me cansó en estos últimos años, es la “corrección política”. ¿Qué es la corrección política? Es hacer o no hacer algo, decir o no decir algo, según como va a caer a los demás y buscando solamente estar a tono con los tiempos y con la aceptación social.
¡¿Cómo?! ¿Acaso no era que había que “adaptarse” a los cambios culturales y a la época en que vivimos para poder “ser sal y luz”? ¿No era que había que buscar la manera de “encajar” para, de esa manera, sembrar el mensaje? Sí, claro. Pero eso no tiene nada que ver con la corrección política.
¡¿Pero cómo…?! ¿No era que había que tratar “a los judíos como judíos, a los griegos como griegos”? (1 Corintios 9:20). Sí, tal cual, pero eso no es corrección política.
Corrección política es traicionar tus principios, disfrazar tu discurso para encajar y dejarte arrastrar por la corriente. Es la base de la demagogia, hacer lo que los demás esperan y no lo que es necesario. Corrección política es que te obliguen a aceptar lo inaceptable, no expresarte para que no se ofendan, levantar la bandera de la censura previa para no ser rechazado.
Corrección política es vivir en la mentira.
Digo, pienso, ¿ese gobernador que le entregó un “DNI transgénero” a un nene de 5 años, realmente estaba de acuerdo con eso? ¿Realmente creía que ese chico tenía capacidad y autoridad para “elegir su identificación sexual”? Ese juez que condenó al médico que atendió un parto evitando un aborto ¿Realmente pensaba que el médico era un delincuente? ¿En serio pensó que estaba haciendo lo correcto?
No se equivocó Isaías cuando dijo que “…llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas,…” (Isaías 5:20), ni Pablo al decir “en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas.” (1 Timoteo 4:1) y que “en los últimos días vendrán tiempos difíciles.” (2 Timoteo 3:1). Tiempos difíciles, tiempos peligrosos, tiempos superficiales, tiempos relajados donde se condena la autoridad, la firmeza y la determinación.
“Generación de Cristal”, le dicen.
¿Será por eso que Jesús dijo “…el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” (Mateo 11:12)?
¿Será por eso que Isaías dijo “…al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz,… a aquel cuyo pensamiento en ti persevera” (Isaías 26:3, RV60+NVI)
¿Será por eso que Pablo escribió “Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. (…) Para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.” (Efesios 6:11,14)
¿Sigo? ¿Será por eso que Pedro dijo: “…manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.” (1 Pedro 5:8)
Los tiempos difíciles necesitan acción.
Los tiempos peligrosos necesitan decisión.
Los tiempos difíciles requieren determinación.
En Éxodo 32:26 Moisés dijo: “«¿Quién está de parte del Señor? ¡Únase a mí!» Y todos los hijos de Leví se le unieron”. ¿Serían esos tiempos difíciles? ¡Yo creo que si! Dios mismo terminaba de decirle: “Yo voy a descargar mi ira sobre ellos y los voy a destruir.” (Éxodo 32:10) Y Moisés obligó al pueblo a tomar una decisión.
La cosa no quedó ahí, porque aquellos valientes consagrados tal vez pensaron que “bueno, elijamos lo que nos conviene, quedémonos del bando ganador” y que Dios se encargaría del resto. Pero desde siempre Dios dejó en claro que él hace las cosas por medio de la iglesia, entonces una vez separadas las aguas (los bandos) Dios dijo a Moisés y Moisés dijo al pueblo: “… mate a quien se ponga enfrente, sea hermano, amigo o vecino” (Éxodo 32:27)
Los tiempos difíciles necesitan acción.
Los tiempos peligrosos necesitan decisión.
Los tiempos difíciles requieren determinación.
Hace tan poco y tanto como 25 años atrás, en el año 2000, en Telefé había un programa de esos que rompen estructuras. Uno de esos que en esta época hubiera sido cancelado. Y Matías Martin (conductor del programa) dejó una frase para la historia: “¿De qué lado estás chabón?”
Edwin Cole, autor de la serie de libros “Hombría al Máximo” enseña que “la hombría no depende de la genitalidad, sino de tomar responsabilidades”.
Los tiempos difíciles necesitan acción.
Los tiempos peligrosos necesitan decisión.
Los tiempos difíciles requieren determinación.
Varón, mujer, joven… este es el tiempo de la iglesia, este es tu tiempo. Son tiempos difíciles, y Dios te hizo nacer para este tiempo. Son tiempos peligrosos y Dios te llamó para este tiempo. Este es tu tiempo, tiempo de tomar una decisión…
Y vos, ¿de qué lado estás…?
