Activadores

Yo sé que el tema de la autoridad de la iglesia genera controversias y debates. Ayer hablamos de eso, de los errores y abusos en ese tema. Algunos me acusan de humanizar el evangelio (el que lo humanizó fue Jesús) o de quitarle a Dios su lugar (cuando fue Dios el que “nos puso” en este lugar).

El reino de los cielos se mueve con activadores. Ese es un principio divino. Desde el comienzo de los tiempos, las cosas pasan a partir de otras, o es necesario que pasen cosas para que otras más se desaten. Creo que es parte del “orden de Dios” que Pablo pregona en 1 Corintios 14 y ciertamente es así. Si estudiás un poco cómo funciona el mundo, desde la astronomía hasta los ecosistemas, vas a ver que, en todo, hay un orden “sistemático”, hay un plan, hay secuencias. Los sistemas solares funcionan bien ordenaditos, las estaciones del año siguen un orden, el desarrollo biológico del ser humano es una maravilla de la organización, desde el día de la gestación hasta el de la muerte.

Todo sigue un plan, todo tiene un orden, todo funciona sistemáticamente y el reino de los cielos utiliza activadores.

Cuando Jesús tuvo un cruce de palabras con su madre, tenía que ver con tiempos y activadores. Ella le pide que intervenga y él le responde “no llegó mi hora” (Juan 2:4) Obviamente, como nadie resiste a una madre insistente, terminó haciendo lo que ella pedía. Pero había un orden, un método, un plan. El mismo nacimiento de Jesús estuvo atado a ciertas circunstancias. Gálatas 4:4 dice que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,…” Orden. Secuencias. Activadores.

Así relata Marcos 1:14: “Después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea para proclamar el evangelio del reino de Dios”. Mirando desde nuestra posición de la gracia podríamos pensar “¡qué injusto! ¿Por qué tuvo que ser encarcelado y después asesinado?” y agregamos la cristianéitor evangelicoide: “¿Acaso no servía a Dios? ¿Acaso Dios lo abandonó?” Cuando en realidad Juan estaba sirviendo a Dios de esa manera, preparando un camino y un ambiente para lanzar el ministerio de Jesús. ¿No fue el mismo Juan quien dijo: “Es necesario que yo mengüe”? (Juan 3:30).

¿Y si Juan no “menguaba”? ¿Y si no era encarcelado? El reino de Dios se mueve con activadores, que son necesarios para que las cosas pasen. Y los activadores están sujetos a los planes y tiempos de Dios, porque también dice Marcos 1:21 “Llegaron a Cafarnaún, y en cuanto llegó el día de reposo, Jesús fue a la sinagoga y se dedicó a enseñar.” Fue necesario esperar el momento apropiado para que Jesús empezara a enseñar.

Como siempre te digo: no es a tu manera, no es a mi manera, siempre es a la manera de Dios; y si llega a ser a mi manera, ¡no se te ocurra echarle la culpa a Dios! El relato de Éxodo de hoy nos dice que cuando Moisés hizo todo según lo que Dios le había ordenado, de la manera en que Dios le había indicado, “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria del Señor llenó el tabernáculo” (Éxodo 40:34).

Los activadores hacen que las cosas pasen y la iglesia es un activador. En “el padre nuestro” la iglesia clama para el establecimiento del reino; en “las vírgenes”, la iglesia clama por la llegada del esposo; en Romanos 8, la creación “anhela la manifestación de -la iglesia-“; en el último capítulo de la Biblia, “la esposa dice: ven” (Apocalipsis 22:17).

El reino de los cielos se mueve con activadores.
Los activadores hacen que las cosas pasen.
Los activadores esperan el tiempo justo de Dios.
La iglesia es el activador de este tiempo.

¿Qué promesas estás esperando?
¿Qué cumplimiento estás necesitando?
¿Qué estás haciendo para que eso pase?
¿Qué pasos estás dando para que lo que esperás que pase, al fin pase?
¿Te estás acercando o alejando de la meta que esperás?

El reino de los cielos se mueve con activadores.
Los activadores hacen que las cosas pasen.
Los activadores esperan el tiempo justo de Dios.
La iglesia es el activador de este tiempo.

Vos sos iglesia…

Dejar un comentario