Obviamente el potencial y la voluntad no van de la mano. Deberían, porque son las dos patas en las que descansa el propósito o los remos que hacen que el bote avance. (Qué aburrido dar vueltas en el mismo lugar!)
Una cosa es el querer, otra el poder y otra muy distinta el hacer. A veces pareciera que hay kilómetros de distancia entre cada uno, y eso que Pablo dice que Dios los pone juntos… (Filipenses 2:13) Repito: una cosa es querer hacer algo, otra es poder hacerlo y otra es… hacerlo.
Lo digo tantas veces: “En todo lo que tiene que ver con las promesas de Dios y con lo que él espera de nosotros, es necesaria nuestra intervención.”
El problema está cuando trasladamos nuestros conflictos a Dios. No. No digo que sea un problema llevar nuestros conflictos al Señor, sino que cuando “trasladamos” los conflictos a Dios. ¿No entendés? Cuando proyectamos nuestra crisis en la imagen de Dios y pensamos que él actúa de la misma manera que nosotros. Para que lo recuerdes, por las dudas, fuimos creados a imagen de Dios y no Dios a nuestra imagen.
Es entendible que el leproso tenga baja autoestima. Es comprensible que él se vea a si mismo como menos que los demás y que así proyecte hacia afuera. Pero meter a Dios en la misma no es lo mismo. Poner a Jesús a la misma altura no da igual. Otra vez, debemos alcanzar la estatura de Jesús, no él la nuestra.
Porque Marcos 1:40 dice que “Un leproso se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme.»” ¡Pobre, sabía que Jesús podía, pero no sabía si querría…!
Por supuesto que sí quería. A eso vino. A salvar al perdido y a “sanar al enfermo”. Jesús fue el hombre perfecto y en su perfección “el potencial y la voluntad van de la mano”.
No miremos a Dios a través de nuestras debilidades, miremos a Dios a través de su poder y su misericordia para resolver nuestras debilidades.
No miremos a Jesús según un criterio humano, despeguémonos de la imagen del crucificado para enfocarnos en el resucitado.
No miremos tampoco, entonces, nuestra propia vida a través de nuestras miserias; sino a la luz del “que pone en nosotros el querer como el hacer”
Por lo demás, hacé como el paralítico, que al escuchar la voz de Dios no se enfocó ni se detuvo en su imposible, sino en la voz del que hace que las cosas sean posibles.
Marcos 2:11-12 “Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa.”» Enseguida el paralítico se levantó, tomó su camilla y salió…”
El potencial y la voluntad van de la mano. Solo falta que le agregues “el hacer”
Ah! Me olvidaba. Tranquilo… Jesús le respondió al leproso: “Quiero. Ya has quedado limpio.” (Marcos 1:41)
