Pocas son las cosas que sorprenden a Dios. Sí, que sorprendan a Dios. En realidad, por definición, es imposible sorprender a Dios. Lo mismo que siempre digo que es imposible decepcionar a Dios. ¿No me creés? ¿Qué significa decepcionar a alguien? Que ese alguien espera de vos determinada cosa y vos, o no estabas a la altura de lo que se esperaba, o estando a la altura de eso, no lo hiciste, porque no pudiste o no quisiste. Te pasa en una relación, te pasa en una amistad, te pasa en un acuerdo o convenio entre partes. Esperás una devolución o respuesta y eso no sucede. Te decepcionás, te sentís defraudado.
Pero como Dios sabe todas las cosas (es omnisciente) y es eterno (no tiene principio ni final), el día que Dios te eligió y te llamó ya sabía qué día, a qué hora y en qué situación ibas a fallar. Pero Romanos 5:8 dice que “…cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Si nos eligió sabiendo nuestras fallas, si siendo pecadores murió por nosotros, si conociendo que íbamos a retroceder o desviarnos aún así lo hizo… ¡es imposible decepcionar a Dios!
Sentado ese punto, por las mismas razones es imposible sorprender a Dios. Él sabe todo y está en todas partes. Conoce lo que hacés, dónde lo hacés, cómo lo hacés; el Salmo 139 dice que “…me examinas y me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda.” (vss 1-4). Por lo tanto, ¿podrías hacer algo que lo tome desprevenido? ¿Podrías organizarle a Dios una fiesta sorpresa de cumpleaños? (no, porque no tiene una fecha de nacimiento) ¿Podrías taparle los ojos y preguntarle “¿quién soy?”?
Es imposible sorprender a Dios.
Pero a pesar de eso vemos en la Biblia más de una ocasión en la que se sorprendió: Cambió de plan cuando Adán y Eva pecaron (no cambió de plan, ya estaba preparado); reinició el sistema cuando “vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra…” (Génesis 6:5) y por lo tanto “se lamentó de haber creado al hombre…” (Génesis 6:6); se enojó con Moisés cuando este le discutía sobre su elección (Génesis 4:14); se sintió ofendido cuando Israel eligió a Saúl en vez de a él (1 Samuel 8:7).
También Jesús se sorprendió cuando se topó con gente incrédula. Por eso, Marcos 6:5-6 dice que no pudo hacer muchos milagros. Y se maravilló cuando encontró gente de mucha fe (Mateo 8:10). Pero lo que lo indignó, lo que casi lo saca de sus cabales fue cuando dudaron de su poder, de su capacidad de hacer.
Hace unos días te hablé acerca de ese hombre leproso que sabía que Jesús podía pero dudaba si quería sanar (Marcos 1:40), pero en 9:22, hablando con el papá de un muchacho que tenía ataques de epilepsia (o que estaba endemoniado), este hombre sugiere que Jesús no podía sanar, pone en duda su capacidad de hacer: “Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos.” le dijo, y Jesús no se tardó un segundo en responder, pero no sobre la sanidad, sino sobre su poder y la fe. Jesús le dijo: “¿Cómo que “si puedes”? Para quien cree, todo es posible.” (Marcos 9:23)
“¿Cómo que “si puedes””. Creo que eso le molestó. No sé si más o menos que las mesas de los cambistas en la entrada del templo, pero lo irritó. A veces usamos eso para provocar a alguien… En la película “Volver al futuro”, Biff Tannen sabía que si le decía “Gallina” a McFly, iba a lograr que reaccionara. No digo que este hombre supiera eso porque no vio la película, pero sí, estoy seguro, que eso molestó a Jesús.
“¿Cómo que “si puedes””, es como decir: ¿Qué estás diciendo? ¿Sabés con quién estás hablando? ¿Sabés quién soy yo? Y no solo eso, le responde devolviendo la pelota. Jesús pone la responsabilidad del milagro no en su capacidad, que la tenía, sino en el hombre que hizo la pregunta: “¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible.”
Jesús, el maestro de la ironía le está diciendo: “si no sos capaz de creer, no serás capaz de ver el milagro”.
Yo me pregunto ¿Se sorprenderá Dios conmigo? Si es así ¿por mi fe o por mi falta de ella? Me gusta pensar que la adoración cautiva el corazón de Dios pero, ¿creo lo suficiente como para hacer que las cosas pasen? ¿Creo lo suficiente como para que Jesús se maraville? Porque en el caso del centurión, a raíz de esa fe sorprendente, recibió lo que pedía instantáneamente.
¿Estás creyendo que Dios puede?
¿Estás creyendo que Dios lo va a hacer?
¿Estás poniendo en él tu esperanza?
¿O esperás que él haga todo?
¿Estás haciendo tu parte en el creer?
¿Estás soprendiendo a Dios?
“…cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” (Hebreos 11:6)
“¿Cómo que “si puedes”? Para quien cree, todo es posible.” (Marcos 9:23)
