Cambio de mes. Arrancamos marzo y con él oficialmente retomamos todas las actividades de la iglesia. Cambio de mes. Terminó la etapa vacacional y todo vuelve a su curso. Bueno, no todo vuelve a su curso; como el evangelio es “renuevo y cosa nueva” esta nueva etapa trae algunos cambios en las formas de trabajo.
Recuerdo siempre una frase de Edwin Cole en su libro “Hombría al Máximo” que dice: “El cambio no es cambio hasta que cambia”, más allá de lo confrontativo de esta declaración, es una realidad práctica, la Biblia lo dice con estas palabras: “La persona que promete un regalo pero nunca lo da es como las nubes y el viento que no traen lluvia.” (Proverbios 25:14 NTV), o como decía un viejo político argentino (J.D.Perón), usando una frase del escritor José Ingenieros (El Hombre Mediocre, 1913): “mejor que decir, es hacer; mejor que prometer, es realizar”.
O Santiago, que dijo “No se contenten solo con oír la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.” (Santiago 1:22 NVI)
El punto es este: podés hablar mucho de cambios pero si no cambiás no hay cambios.
El evangelio es cambio. Tal vez una de las características del evangelio sea precisamente el cambio. El evangelio es transformación, cambio de esencia, cambio de posición. El evangelio es “pasar de muerte a vida” (Juan 5:24); es ser trasladado “de las tinieblas a la luz” (1 Pedro 2:9); “del poder de las tinieblas al reino de Cristo” (Colosenses 1:13); es dejar de hacer lo que se hacía y empezar a hacer una vida distinta (Efesios 4:28); es dejar de ser lo que se era y empezar a ser una persona nueva (2 Corintios 5:17) y no solo eso, sino un nuevo nacimiento (Juan 3:5-7) y una nueva naturaleza y esencia (2 Pedro 1:4).
Uff… me cansé. Me parece que “evangelio es transformación”. Cuando llegamos a Cristo dejamos de ser lo que éramos y quienes éramos. Ese que eras ya no está. A diferencia del clásico juego infantil que al descubrir ojos o cara dice “¡acá ‘táááá…!”, en el evangelio, el que eras “¡no ‘tá más!
“El cambio no es cambio hasta que cambia” y Jesús lo describió muy gráficamente cuando dijo: “Muchos de los que ahora son los primeros, serán los últimos; y los que ahora son los últimos, serán los primeros.” (Marcos 10:31 RVC). Cambio de posición. Cambio de identidad. Cambio de relevancia. Cambio de autoridad.
¿Cuántas veces me escuchaste decir: “La mariposa no vuelve a ser gusano”? Bueno, eso. La mariposa no vuelve a ser gusano, entonces lo que cambió cambió. ¿Te repito? “Ese que eras ya no está”.
Puede suceder que, como el caballo o perro viejo, estemos acostumbrados a tener determinada conducta, seguir los mismos caminos, repetir las mismas ideas. Puede pasar que pensemos según el pensamiento de la mente vieja, pero aún esa mente cambió. Pablo le dijo a los Corintios que “…tenemos la mente de Cristo”. Y si tenemos la mente de Cristo, también a los Corintios Pablo les dijo que “la luz no convive con las tinieblas” (2 Corintios 6:14) y por eso, otra vez, fuimos trasladados de “tinieblas a luz.”
“El cambio no es cambio hasta que cambia”.
No insistas en vivir como el que se murió.
No intentes hacer resucitar al muerto.
No aceptes las ideas de aquel que ya no está.
No des lugar a los pensamientos de tu “yo” del pasado.
No añores lo que eras ni vuelvas sobre tus pasos.
Como Israel en el desierto, no llores por las cebollas y los ajos de la esclavitud.
Dios hace cosa nueva. Dios hizo una nueva obra en vos. Ya no sos el que eras. Sos una nueva creación.
“El cambio no es cambio hasta que cambia”.
