Gigantes

Estos días estuve mirando una nueva serie de contenido bíblico. No, no se trata de The Chosen sino una sobre David. Cuando me encuentro con esas producciones tengo que abrir bien los ojos y la mente y estar preparado a todo tipo de alteraciones bíblicas. Es normal. Está bien. Es parte de la ficción cinematográfica, sino solo sería un documental. Pero hay veces en que las “licencias” superan la historia.

Me sorprendí, si bien está plagada de historias paralelas de dudosa realidad, no alteran para nada el trasfondo histórico y, es más, le dan un poquito más de humanidad, lo que nos conecta con los héroes bíblicos como lo que eran: hombres y mujeres comunes y corrientes llamados por Dios.

Si hablamos de David, tenemos que hablar de Goliat. Es un personaje relevante en la historia de David. Es más, dejame volar… “¿hubiera existido un David asistente y futuro yerno del rey Saúl si no hubiera existido un Goliat?” Sabés que no me gustan los “hubiera” pero, obviamente, la historia sería otra. El enfrentamiento con Goliat fue determinante para mostrar a Saúl e Israel que Dios estaba con David.

Pero no quiero hablar de David sino de Goliat, y no de Goliat sino de los gigantes en general, porque cuando aparece en escena, en la serie, como en cualquier otra serie o película donde hay algún gigantón, se hacía notar de antemano, no aparecía de golpe, iba dejando huellas a su paso y cuando digo huellas no me refiero solo a la marca de sus pies sino la destrucción que dejaba a su paso y el ruido que provocaba cuando se acercaba. Es (era/sería) inevitable, un tipazo de 3m de altura hacía temblar el suelo al caminar. Se hacía notar. Se hacía sentir. Se dejaba prever.

Me lo imagino a David diciendo: “¡Los gigantes, hijos de Anac se acercan… y no vienen en silencio! Los gigantes, los anaceos, están haciendo destrozos…!” Y todos saldrían corriendo asustados para prevenirse de lo que venía. Bueno, no. David no dijo eso. Pero lo que sí dijo es: “Nuestro Dios viene, pero no en silencio. Un fuego consumidor lo precede; una poderosa tempestad lo rodea.” (Salmos 50:3)

Cuando Dios avanza, como un gigante, deja huellas a su paso. Cuando Dios se mueve, como un gigante, se hace ver, se hace sentir. Cuando Dios se acerca, como un gigante, deja señales a su alrededor de que está en el lugar o está por aparecer. ¡Ah! ¿Será por eso que Jeremías dijo que “Jehová está conmigo como poderoso gigante” ? (Jeremías 20:11). ¿Que Job dijo “Corrió contra mí como un gigante” ? (Job 16:14). ¿Que Isaías dijo que “Jehová saldrá como gigante,…” ? (Isaías 42:13).

“Dios viene, pero no en silencio. Un fuego consumidor lo precede; una poderosa tempestad lo rodea.”

Ahora, me pregunto: cuando estamos pasando luchas y pruebas, cuando estamos en medio del proceso, cuando parece que todo de repente se cayó, se destruyó, se perdió; cuando, como más de una vez me pasó, sentimos que “Dios destruyó mi personalidad” para hacer de mí una nueva persona “creada según Dios” (Efesios 4:24). ¿Será que Dios se está haciendo notar? ¿Será que Dios se está acercando? ¿Será que “…Un fuego consumidor lo precede; una poderosa tempestad lo rodea.” ?

“Dios viene, pero no en silencio.”

No te asustes de los sacudones en tu caminar con Cristo. Como dijo Pedro, a otros les está pasando lo mismo (1 Pedro 5:9).
No te asustes de las pruebas. Son la herramienta para sacar de vos tu mejor versión (1 Pedro 1:7)
No le temas a los terremotos. Están limpiando la tierra para que te asientes en ella.
No te preocupes. No retrocedas. No renuncies. No te rindas.

“Dios viene, pero no en silencio.”
Para afirmar su poder.
Para llevarte en sus brazos.
Para elevarte a una nueva posición.
Para darte… lo que estás esperando . (Jeremías 29:11)

“Dios viene, pero no en silencio.”
Y cuando Él viene, todo cambia.
Cuando Él llega, el escenario se transforma.

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