Perros ciegos

¿Viste cuando llegás a tu casa y tu perro se pone como loco? (Si tenés perro, porque los gatos no son así… ahora se me enojan los gatunos). Empiezan a ladrar, a gritar, a saltar, a correr… La nuestra se va corriendo a buscar su juguete para interactuar con nosotros. Es claramente una manifestación de alegría, de reencuentro. Dicen los que saben de perros que la mente del animal no permite reconocer los tiempos y que, por lo tanto, cada vez que vos te vas, cree que nunca vas a volver. Por eso algunos actúan con indiferencia… tuvimos un perro que nos daba vuelta la cara y ni nos miraba cuando salíamos de casa. Entonces, al volver… es un reencuentro desde la desesperación y el abandono.

Escuché alguna vez, hace muchos años atrás (y preguntándole a mi amigo ChatGPT me lo confirma), que la palabra que en la Biblia se traduce como “adoración” (proskuneo) tiene su origen antiguo en la actitud del perro que lame la mano de su amo. Nuevamente: emoción, alegría, reencuentro, amor… adoración.

Antiguamente se discutía si los animales tienen emociones. Hubo una época en la que se pensaba que no, que todo era reacción por instinto y reflejos condicionados (Pavlov). Hoy entendemos claramente que sí, que tienen emociones, y no solo eso: que son seres sintientes, como en algunos países se los reconoce ya legalmente. ¡No se puede reaccionar así solamente por instinto! ¡Algo más había!

Sí, tu perro te ama… bueno… tu gato también.

¿Habrá algún momento en que el animal se canse de hacerlo? Digo… ¿llegará el día en que entres a tu casa y te ignore? Obviamente, si es anciano no va a tener la misma reacción, pero seguramente, en la medida de sus posibilidades, se va a acercar moviendo su cola, buscando tener un encuentro.

Entonces pregunto: ¿Cómo puede ser que nos acostumbremos tanto a la presencia de Dios o a su manifestación que no nos haga ni cosquillas? ¿Cómo puede ser que, estando “en su casa”, actuemos como si Él ni estuviera? ¿Cómo puede ser que, cuando Dios se hace presente o me habla, yo me comporte como “si pasa un carro” (vieja expresión de mi abuela)?

Dicen que entre los peligros del ministerio están la ambición de poder, el dinero (y el sexo), pero yo creo que por encima de todo eso está la costumbre, la indiferencia, la apatía, la frialdad. Creo que perder la capacidad de asombro nos pone al borde del abismo, y que familiarizar lo santo es más peligroso que la manipulación emocional.

La Biblia cuenta de un ciego, re conocido el hombre, que de repente… “…cuando le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando por allí, comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!»” (Lucas 18:37-38).

No quiero comparar a Bartimeo con un perro, pero… ¡ojalá todos reaccionáramos de esa manera! Del mismo modo que me inclino a acariciar a mi perra cuando me espera al llegar a casa, así Jesús inclinó su oído y su disposición a prestar atención al clamor y el pedido de Bartimeo.

Inmediatamente lo mandó a buscar y, ni lerdo ni perezoso, el mendigo ciego se presentó delante de Jesús (Lucas 18:40). Bartimeo abrió su corazón y recibió en el acto la sanidad de su ceguera, y se convirtió en un seguidor (Lucas 18:42-43). Bueno, discrepo: ya era un seguidor, solo que desde su mendicidad y su rincón al costado del camino.

¿Qué hubiera pasado si Jesús no lo llamaba? No hubiera sido sanado.
¿Qué hubiera pasado si Bartimeo no gritaba? Jesús no lo hubiera llamado, y no habría sido sanado.
¿Qué hubiera pasado si Bartimeo hacía caso a los que lo callaban? Hubiera permanecido ciego, mendigo, a un lado del camino.

Sí, ya sé que es contra fáctico y que realmente no podemos saber qué hubiera pasado. Pero lo que sí sé es que, por haber gritado, por haber insistido, Bartimeo fue llamado y, a continuación, fue sanado.

Pilato le preguntó a la multitud: “¿Qué haré con Jesús?” (Mateo 27:22). Yo me lo pregunto a mí, y te lo pregunto a vos:
¿Qué vas a hacer con Jesús?
¿Vas a seguir con la pasividad?
¿Vas a actuar con indiferencia?
¿Vas a hacer como si no estuviera?
¿Vas a ignorar, rechazar su llamado y su palabra?
¡¿Y después vas a venir a buscar bendición y sanidad?!

No seas un ciego que no ve lo que Dios está haciendo, pero sé un ciego que es capaz de dejar todo por saltar y estar delante de Jesús.

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