Sí. Resucitó.
La evidencia empírica solo la tuvieron unos pocos. Bueno, no tan pocos. Se calcula que por lo menos 500 personas tuvieron un contacto real con Jesús resucitado. Los demás nos comformamos con entenderlo y creerlo por fe.
Resucitó.
Algunos todavía ahora quieren buscar explicaciones alternativas. Hay unos pseudocientíficos que dicen que, en realidad, Jesús no murió en la cruz, que tuvo un desmayo a causa de las heridas, el dolor y la pérdida de sangre, lo que lo dejó en un estado cataléptico (latidos casi imperceptibles, sin señales de vida).
Resucitó.
Otros siguen votando por el relato judío del cuerpo robado. Otros quieren meter la idea de la psicosis colectiva.
Pero resucitó.
Aunque no tengamos la evidencia que nos gustaría, resucitó. Aunque no tengamos manera de comprobarlo o demostrarlo, resucitó. Y no lo digo solo por fe. ¿Acaso vos pensás que si el statu quo romano o judío del siglo I hubiera tenido pruebas del cuerpo robado o enterrado en otro lado no lo hubieran anunciado?
Jesús resucitó.
Hoy vivimos una experiencia espiritual: recordar y celebrar su resurrección. Junto con toda la iglesia pudimos sentir la compañía del resucitado.
Yo no lo vi. ¿Vos lo viste? Pero ahí estaba. A veces nos dibujamos un Jesús a medida, esperamos verlo como lo imaginamos. Pero no necesita mostrarse. Se siente. Se ve.
Se ve en la expectativa, se siente su presencia, se ve en la fe, en las miradas, los ojos, las acciones de fe. Se siente en cada sonrisa, o cada lágrima, o en cada canción, o en cada asistente que se anima a poner su fe y su esperanza en el espíritu y el poder de la resurrección.
Las mujeres en la tumba se asustaron. Por el ángel presente y el cuerpo ausente. Pero sinceramente, la lógica del ángel supera la razón y la evidencia:
“No se asusten. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. No está aquí. Ha resucitado.” (Marcos 16:6)
Buscan a un crucificado. Pero Jesús ya no lo está.
¡Jesús ha resucitado!
No mires la tumba cerrada.
No mires la piedra en la entrada.
No mires con ojos humanos, sino con ojos de fe.
No pongas a Jesús a la altura de tus posibilidades: poné tus posibilidades a la altura de Jesús.
La resurrección no fue solo un evento del pasado. La resurrección sigue vigente hoy y sigue teniendo su poder vivificante.
¿Qué estás mirando? ¿Qué estás buscando? ¿A quién estás esperando ver?
Jesús ya no está muerto.
Jesús resucitó, y con Él resucitó tu futuro, tu esperanza, tu fe, tus caminos, tus promesas, tu visión.
Sí. Jesús resucitó.
