Sinceramente, no es el tema del que quería hablar y tampoco es lo que hoy Dios me habló a mí. En lo personal, Dios me habló de otra cosa (¡no seas curioso!), pero este es un tema importante para conversar.
Murió el Papa, ¿sabías? Bueno, si no sabías, te estás enterando. El Papa es la autoridad máxima del catolicismo, el movimiento cristiano que “nominalmente” tiene más seguidores. Digo “nominalmente” porque todo aquel que haya sido bautizado de bebé, sin su consentimiento y por lo tanto sin enterarse, es considerado católico, aunque nunca más en su vida pise una iglesia. De nuestro lado de la fe no es así, sino que entendemos que ser cristiano implica ser seguidor, y ser seguidor implica ser hacedor. No se es cristiano sin involucrarse en la iglesia, sin ser iglesia (críticos a la 1… 2…).
Murió el Papa y empiezan a reflotarse viejas supuestas profecías. Ninguna bíblica. Ninguna reconocida. Profecías de Nostradamus, por ejemplo, que tienen tanto fundamento y veracidad como las previsiones de Los Simpsons. Encima, en esta ocasión toma otro color (justamente), ya que una de esas dice que el último Papa antes del fin del mundo será un Papa negro (de raza negra), y ahora, muerto Francisco, uno de los candidatos a sucederlo es un cardenal de la República del Congo, sí, ese lugar adonde mandabas a freír churros a tu mamá, y obviamente de raza negra.
Recuerdo cuando murió Juan Pablo I, el que “duró” solo 33 días. Aparecieron las profecías que decían que “cuando un Papa viva un mes, es la antesala del anticristo”. Te cuento que eso fue en 1978, apenas unos meses después del mundial. Pasaron casi 50 años y 3 Papas después de él… y todavía estamos acá.
Murió el Papa y ya están apareciendo los “profetólogos religiosos legalistas evangélicoides” a hablar del infierno y tantas pavadas más. Ya están los que dicen que el siguiente es el anticristo (son los mismos que decían que el anticristo era este). Bien al estilo religioso… una ignorancia que supera los límites de la imaginación.
¿Te acordás del testimonio de la Hermana Bernarda? ¿Y de los chilenos que fueron al infierno? ¿Te acordás de ese, que no recuerdo su nombre, que recorrió América contando que veía los cuerpos desmembrados de los pastores que se quedaron después del arrebatamiento? Bueno, así. La iglesia que avergüenza a la iglesia, y que se encarga en forma muy eficiente de alejar a la gente de la iglesia.
Murió el Papa… y vendrá otro. Mientras tanto…
“La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios…” (Romanos 8:19)
Que la iglesia se levante, no para decir “¡Viene Cristo!” (que nadie te va a creer), sino para decir: “No estás condenado a seguir viviendo en amargura, hay una alternativa distinta, ¡se puede vivir de otra manera!” Y presentarle el evangelio.
Dijo Jesús en Lucas 21:9: “Y cuando oigan hablar de guerras y de levantamientos, no se alarmen, porque es necesario que esto suceda primero, pero el fin no llegará de manera repentina.”
“Pero el fin no llegará de manera repentina.”
Hay señales que se están cumpliendo, otras que faltan cumplir. Pero no vivimos de señales sino de acción en fe. El propósito del cristiano, el propósito de la iglesia, no es la vida eterna (esa ya la tenés), sino la proclamación de la buena noticia. Tu foco no debe estar en profecías y cumplimientos, sino en que muchos tengan la oportunidad de tener una experiencia personal con Dios.
¿Qué decirte?
¡No prestes atención a las pseudo profecías!
Tenemos la palabra profética más segura, que es la palabra de Dios. (2 Pedro 1:19)
¡No te enganches en teorías conspirativas ni apariciones místicas o fantasiosas!
¡No busques señales en los cielos ni te dejes guiar por los que aseguran haber recibido un mensaje divino! (Gálatas 1:9)
¡No persigas ilusiones ni te dejes impactar con piedras de colores!
Reconocé al Señor en tu camino ¡y Él lo va a enderezar! (Proverbios 3:6)
No te creas todo lo que escuches ni todo lo que veas.
Buscá al Señor, que tiene la dirección correcta para tu vida.
¿Qué me habló Dios a mí? Que no hay una tercera posición: o servís a Dios o servís a alguien más. Pero a alguien terminás sirviendo.
Elegí entonces de qué lado te vas a poner. (Josué 24:15)
Que tu vida sea un mensaje más fuerte que cualquier profecía mal interpretada.
No te distraigas con lo espectacular ni con lo escandaloso: el Reino de los cielos se vive paso a paso.
Que mientras el mundo busca señales en el cielo, vos seas el que alumbra el camino a seguir.
