“En la cancha se ven los pingos”, dice una de esas viejas frases ya caídas en desuso. A veces me sorprendo cuando tiro una de estas y se me quedan mirando como si hablara en chino… pero las cosas van cambiando y vamos evolucionando.
Para los imberbes y novatos de la Generación Alfa o los Centennialls, les cuento que un “pingo” era un caballo. Si bien en algunas regiones del país hoy en día tiene un uso vulgar y obsceno, tradicionalmente eran los caballos que salían a la carrera. En ese contexto, “En la cancha se ven los pingos” alude a que recién en acción se demuestra si estás preparado, si sos eficiente, capaz o… inútil para lo que estás proclamando.
Siempre hubo quienes se llenan la boca hablando de sus habilidades, pero cuando llega el momento de ponerlas en práctica, eran solo palabras. Se les dice también “vende humo” (cualquier alusión política es pura coincidencia).
La Biblia habla de estos. Pedro les dice: “Estos individuos son fuentes sin agua, niebla empujada por la tormenta,…” (2 Pedro 2:17). Algo parecido dice Judas (¡alguno se copió acá, eh!): “Buscan solo su propio provecho. Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto cuando debieran darlo; están doblemente muertos,…” (v.12b). Y el siempre infalible Proverbios: “Nubes y viento, y nada de lluvia, es quien presume de dar y nunca da nada.” (25:14).
Por otro lado, también están los otros: los que no saben de qué son capaces hasta que se ven obligados a enfrentar una situación. Yo le llamo el principio de David Banner (por la primera serie de Hulk), donde te mostraban cómo, ante situaciones extremas, una persona saca fuerzas y habilidades que, aparentemente, no tenía. Como cuando Dios llama a Gedeón, un muchacho apocado y temeroso, al que el Señor le dice “varón esforzado y valiente” (Jueces 6:12).
Pero eso es para otro devocional, para hablar de potencial y autoestima, no es este caso. Acá no se trata de potencial sino de hipocresía, falsedad y arrogancia. Los que solo “se hacen ver” y si es que hacen algo, es solo por eso. ¡Ah! Como los que Jesús dice que ofrendan y oran para ser vistos en las plazas. Les dice “hipócritas”, “que ya recibieron su recompensa”. (Mateo 6)
Hipócritas… esa es una buena definición. Viene de la palabra griega hypokritḗs, que alude a “alguien que actúa, finge o disimula la verdad”. ¡Como anillo al dedo!
“En la cancha se ven los pingos” y solo el fruto define al árbol, así que no vale tanto lo que se dice sino lo que se hace.
David estaba escapando, la cosa con Absalón se había complicado. Cada uno tuvo su cuota de culpa y responsabilidad. Las emociones se metieron en medio y no actuaron con inteligencia, con la sabiduría que ambos acostumbraban tener.
Absalón, con astucia y estrategia, empezó a ganarse el favor de la gente. Con liderazgo y visión, se armó un grupo de seguidores. David no quiso confrontar con su hijo, aunque en su interior él se sentía culpable. En dos ocasiones deja entrever que cree que Dios lo está castigando y, como hombre espiritual, acepta la corrección y baja la cabeza.
David sale de Jerusalén tomando distancia de Absalón y 2 Samuel 15:30 dice que: “… subió por la cuesta de los olivos. Iba llorando, con los pies descalzos y la cabeza cubierta, y todos sus hombres fieles subieron con él, también llorando y con la cabeza cubierta.”
Desde sus comienzos, David supo tener hombres fieles y valientes a su lado. En Adulam se convirtió en jefe de una banda de desquiciados que fueron capaces de seguirlo hasta las últimas consecuencias. Me hace acordar a Tomás, el criticado por incrédulo, el acusado de falta de fe, el que pidió ver las llagas de Jesús, pero también el que dijo: “Vamos también nosotros, para que muramos con él” (Juan 11:16).
Hombres fieles. “Todos sus hombres fieles”, dice, lo que, si prestás atención, no quiere decir que todos sus hombres fueran fieles, sino que, de todos sus hombres, algunos fueron fieles y que esos, “todos sus hombres fieles”, lo siguieron en su exilio.
Proverbios 31 dice que es difícil encontrar una “mujer virtuosa”. Así, del mismo modo, ¡qué difícil es encontrar un hombre fiel! Fiel con lo que esto implica: compromiso, decisión, la cuota de locura y valentía para enfrentar lo que venga, el amor por su líder al punto de “bancarlo” en lo que sea.
“En la cancha se ven los pingos” y esto me habla hoy que hay que hablar menos y hacer más. Hubo un presidente algunas décadas atrás que decía: “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. No comparto su ideología, tampoco su visión de país, pero eso no quita reconocer que esto es bueno, es válido, es verdad.
Aclaración al pasar, antes de terminar: esto no es una excusa para que entonces no tomes un compromiso, para que digas: “no quiero prometer y no cumplir”. Esto es un espejo para que cumplas lo que prometas, hagas lo que digas y que no hables solo por hablar.
Tal vez te haya pasado a vos. Tal vez te hicieron promesas que no cumplieron. Tal vez te “dejaron pagando” en más de una ocasión. Pero tampoco eso es excusa para que no hagas lo que tenés que hacer y vivas de acuerdo a tu palabra.
¿Qué promesas hiciste? ¿Cuáles evitaste hacer?
¿Buscaste quedar bien? ¿Hacés cosas para hacerte ver?
¿Tirás la piedra y escondés la mano para que no se sepa que lo hiciste o para que no te pidan que hagas lo que dijiste?
No hables por hablar, no busques hacerte fama, no quieras ganar popularidad ni caer bien delante de los demás. Sé un hombre, una mujer, de palabra. De esos que hablan poco, pero hacen más.
