Controversias

Muchas veces hemos hablado de este tema. Es más, creo que está en la lista de temas recurrentes en nuestro ministerio. Y no es por casualidad ni por falta de inspiración, sino que tiene todo que ver con la visión y forma de nuestra iglesia: trabajamos en la restauración de las almas, las mentes, los ministerios y la misma iglesia como entidad espiritual. Y “restaurar las mentes” tiene que ver con cambiar la manera de pensar, para adoptar un pensamiento espiritual.

Por eso es que hablamos mucho de, justamente, pensamientos, carácter, hábitos, decisiones y el aspecto formativo de la iglesia: preparar a los cristianos de esta y la siguiente generación, para impactar en el mundo de esta y la siguiente generación.

Y hablando de mente y decisiones, hemos visto y hablado muchas veces de que nuestras decisiones son el resultado de nuestros pensamientos. Que, por lo tanto, para enfocar nuestras decisiones y que tengan un efecto positivo, debemos enfocar nuestros pensamientos en criterios, valores y principios positivos, desde una postura firme y definida en cuanto a la identidad en Cristo.

Uff… wow…

Después de este tratado filosófico y doctrinal sobre el espíritu humano (que no sé en qué escuela filosófica y doctrinal se ubica), entiendo que, para tomar buenas decisiones, debo alimentar y cuidar mi mente como cuna de mis pensamientos. Por algo dice Proverbios 4:23: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.”

Elías era un tipo complicado. No tenía mucho tacto para decir las cosas. Es un poco gracioso porque, siendo de emociones inestables, les dice a los israelitas: “¿Hasta cuándo van a estar titubeando entre dos sentimientos? Si el Señor es Dios, síganlo a él; pero si piensan que Baal es Dios, entonces vayan tras él.” (1 Reyes 18:21)

El problema de la decisión radica en los sentimientos, en la dirección que toma el corazón, en las prioridades que decidimos poner y en qué cosas estamos dispuestos a renunciar y a aceptar y, a la inversa, cuáles no.

Estos se decían ¿jehovaístas? ¿yavistas? (seguidores de Jehová), pero coqueteaban con Baal. ¡Viejo! ¡Decídanse por uno! O sos de River o sos de Boca. No existe Rioca ni Boquiver (no existe Corea del Centro). Hay un momento en la vida en el que es necesario tomar una decisión.

¿Hacia dónde te lleva tu cabeza? ¿Entre qué cosas deambula tu corazón? ¿Qué sentimiento, qué pensamiento controla tus decisiones?
Una cosa es segura, una cosa es definitiva: ¿estás cómodo en la posición en la que estás? (Capaz que sí.) ¿Es productiva para vos esa posición?

“El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso.” (Jeremías 17:9)

Hay un momento en que hay que tomar una decisión.

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