Influencias

Te voy a ser sincero: iba a hablarte de disciplina enfocado en Proverbios 22:15, pero… como siempre hay algún sensible, me voy a aguantar las ganas.

No hablemos de disciplina, sino de las buenas o malas juntas. Es como una extensión de Rompiendo Maldiciones Generacionales. Ya aprendiste que la maldición generacional no existe, sino que hay una repetición de patrones de comportamiento y hábitos adquiridos por aprendizaje.

Normalmente esos patrones se transmiten dentro del ámbito familiar, y también ahí se forman los hábitos. Cuando formás pareja, los primeros conflictos surgen a partir de la diferencia de hábitos: en tu casa se hacía de una manera, y en la suya, de otra. Y hay que aprender la convivencia.

Pero existe otra fuente de formación: las relaciones y amistades. Lo dijimos muchas veces: “¿Andarán dos juntos sin estar de acuerdo?” (Amós 3:3)
Obviamente que no.

Entonces, para romper esos patrones y cambiar hábitos, no alcanza con diferenciarse de un entorno familiar pernicioso o errado, sino que también hay que saber elegir con quién te juntás, a quién escuchás, de quién aprendés.

Dice Proverbios 22:24-25:
“No tengas nada que ver con gente violenta, ni te hagas amigo de gente agresiva, para que no imites su conducta y tú mismo te tiendas una trampa.”

Tus relaciones, tu entorno, a quién o qué escuchás, forma tu pensamiento, y así, tu comportamiento.

Por eso hay que aprovechar la influencia del entorno para que se convierta en algo productivo y positivo.

Dice Proverbios 22:17: “Inclina tu oído y escucha las palabras de los sabios…”
Lo que le prestás atención, lo que permitís que entre en tu mente, la filosofía que adoptás, forma tu criterio, tu pensamiento, tus decisiones, tus acciones…

Ya lo dice también Proverbios 13:20. Salomón hace mucho hincapié en este tema. Por un lado, es lo que aprendió de David; por otro, sus propias malas decisiones lo hicieron aprender…

“El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.”

¿Con quién te estás juntando?
¿Qué o quién forma tu criterio y pensamiento?
¿A qué o a quién estás escuchando?
¿Qué filosofía estás creyendo y siguiendo?
¿Qué decisiones estás tomando?

Revisá tu lista de contactos.
Chequeá tus chats frecuentes.
Mirá el historial de tus redes.

Juntate con aquellos que te hagan sabio.

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