A medida que iba haciendo mi lectura de hoy —que me llevó un poco más de tiempo de lo habitual— fui tomando nota de lo que Dios me iba hablando, y ya iba armando en mi cabeza cómo empezar este devocional. Fueron pasando distintos temas, todos muy interesantes para mí: desde la importancia de la franqueza en una relación (Proverbios 27:5,10); el aprender a conocer a una persona por su comportamiento (o cómo mi comportamiento me deschava, Proverbios 27:19,21); la importancia de cuidar la obra de Dios, porque en definitiva es lo que sostiene y prospera nuestra vida (Proverbios 27:23-24); hasta que llegué a los Salmos y ahí dije: “Es por acá.”
A veces es bueno parar un poco, mirar a tu alrededor, hacer un balance, “tomarte 5 minutos y tomarte un té (un mate, mejor)”, y continuar.
Estaba conversando con alguien hoy temprano sobre aquellas situaciones que vivís y que te tiran para abajo. Todos pasamos por cosas, todos vivimos confrontaciones, crisis y procesos, pero no todos los procesamos de la misma manera, y no todos actuamos igual. Dios mediante, yo tuve que aprender que algunos tienen la capacidad de sobreponerse a las crisis y angustias, y otros no, y que necesitan que ese que puede… los levante. Así dice Pablo: “para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:4).
Lo que sí es seguro es que todos tenemos la misma posibilidad de salir adelante y cambiar esa situación. Dios nos dio la capacidad para levantarnos del conflicto que sea, y cuando eso se pone pesado, Él mismo extiende la mano para levantarte.
El Salmo 18 dice que Dios mismo “Cabalgó sobre un querubín, y voló…” en rescate de aquel de quien “se agradó” (Salmo 18:19). Pero también dice —y lo hablamos en la iglesia hace unos pocos días— que “los violentos arrebatan el reino de los cielos” (Mateo 11:12). Y algo más: Dios dice que Él “guardará en completa paz” a los de pensamiento firme, de carácter determinado (Isaías 26:3), al mismo tiempo que dice que quien es “inconstante” e “inestable en todos sus caminos”, ¡ni piense! que va a recibir algo (Santiago 1:7-8).
Hago estas aclaraciones porque alguno podría malinterpretarme y pensar, erróneamente como algunos piensan, que soy frío, no empático y que no entiendo al que no se levanta de sus crisis.
¡Nada que ver! Tuve y tengo mis crisis, tuve mis conflictos, estuve caído sin poder levantarme hasta que Dios me dijo: “basta de llanto”. Conozco el suelo y el subsuelo, conozco la oscuridad y la angustia. En algún tiempo de mi vida me vi reflejado en José (esclavo por varios años), y hasta me atreví a parafrasear, en primera persona, Isaías 53:3: “varón de dolores, experimentado en quebrantos”. Si leíste Fracasados, habrás leído que “el autor” dice: “¡Fracasados soy yo!”
Así que no se trata de superación o arrogancia, no es frialdad ni indolencia: es saber que Dios levanta.
Dice Salmos 145:14: “Tú, Señor, levantas a los que tropiezan, y reanimas a los que están fatigados.”
¡Ups! Me quedé corto… No era solo para los que están en crisis o bajoneados, sino también para quienes “tropiezan”, esos que muchos consideran perdidos, los que algunos tratan de “impíos”, los que otros consideran “anatema” o descarriados.
Y, por supuesto, también Dios levanta a los fatigados: los cansados, los agotados, los hartos, los agobiados… los que quisieron tirar la toalla, colgar los guantes, patear todo o revolear el Nextel (eso fue catarsis). Dios te/me/los/nos levanta.
¿De qué estás cansado?
¿Por qué estás fatigado?
¿Este año, que apenas va por la mitad, ya te pasó por encima?
¿Dónde caíste? ¿En qué caíste? ¿Dónde quedaste tirado? ¿Con qué tropezaste? ¿Una vez? ¿Dos veces? ¿Ya perdiste la cuenta…?
Dios “levanta a los que tropiezan, y reanima a los que están fatigados.”
No te quedes mirando la piedra que te hizo caer.
No culpes al que lustró el piso y te hizo resbalar.
No te quedes tirado como si fuera tu última opción.
Si algo bueno tiene caer bajo, es saber que:
-Más bajo no podés ir.
-La única opción es hacia arriba.
-De ahí, Dios te va a levantar.
