Gran Hermano

¡Sos un espectáculo!
Una expresión que define a una persona atractiva, o muy hábil, o de esas que son “el alma de la fiesta”. Después de todo, un espectáculo es para sentarse a mirar y disfrutar.

Sí, sos un espectáculo, pero no de esa clase. Tu vida —aunque no lo sepas o no te des cuenta— es como un gran stand-up… o un Gran Hermano.

Algunos de esos que compran todas las teorías conspirativas dirían que tu celu te escucha y te controla, que todos tus movimientos quedan guardados para ser usados a futuro, que tu información personal ya está en una mesa, en un búnker del Ártico, y que el poder hegemónico mundial se desespera por saber qué comiste, con quién saliste o qué ropa le pusiste a tu mascota.

Sí, te observan, te miran, te miden, te siguen… pero no para venderte pasajes a Punta Cana, sino para ver —tal vez para aprender o comprobar— si tus acciones son reflejo de tus creencias, si tus palabras se reflejan en tu forma de vida.

“…hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.”
(1 Corintios 4:9)

El análisis de tus actos les muestra quién, qué y cómo sos. Tus decisiones surgen de un sistema de creencias y pensamientos, así que si llevás una camiseta de Boca o levantás las banderas del marxismo, no sos de River y mucho menos un “cerdo capitalista”.

El rey de Asiria invadió Jerusalén. Empieza un proceso de tortura psicológica: que no le crean a su rey, que no confíen en su Dios, que ese Dios en quien confían fue “vencido” por los dioses de las otras naciones, y sobre todo:

“Y si ustedes me dicen que confían en el Señor, su Dios, ¿acaso no es el mismo Dios cuyos altares Ezequías quitó, ordenando a Judá y a Jerusalén adorar solamente delante del altar de Jerusalén, que él mandó hacer?”
(2 Reyes 18:22)

¿Realmente creés y seguís a un Dios del que derribaste su altar?
¿Realmente confiás en un Dios al que no le ofrecés sacrificios?

¿Adorás a Dios en la iglesia pero en tu casa tenés otros ídolos?
¡Ah, no! Vos no sos idólatra, perdón… pero, ¿qué o quién ocupa el foco de tu atención?

Le hablás a la gente de Jesús, pero tus actos… ¿dicen lo mismo?

Sí, sos un espectáculo.
¿Qué rutina estás haciendo?
¿Cómo va tu performance?
¿Qué devolución da el jurado?

“…hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.”
(1 Corintios 4:9)

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