Indicaciones

“Somos alienígenas que ocupamos el cuerpo de una persona que murió, y éramos nosotros.” ¡Qué locuras se te ocurren, pastor!

Es el intento de explicar la transformación que sucede cuando nos acercamos a Dios. En realidad, cuando recibimos al Señor en nuestro corazón y Él toma control de nuestro ser.

Ya no somos los mismos cuando Dios está en nosotros: somos una nueva creación y, lo más loco, ¡una nueva entidad espiritual!

Ahora bien, ¿qué pasa cuando tenés que incursionar en cosas nuevas? Cuando vas a un terreno desconocido, cambiás de ambiente o entorno… peor aún, te vas a vivir al extranjero. Tenés que adaptarte a las nuevas formas.

Es como ser misionero: tenés que aprender nuevas costumbres, incorporar comidas distintas, tal vez adaptarte a otros horarios… y, con toda seguridad, vas a cometer una serie de errores.
¿Sabías que en Japón es una falta de respeto hablar en lugares públicos? Sí, hablar en voz alta en un colectivo o tren sería totalmente desubicado. ¡Hola, argentinos! ¿Querés ir a Tokio?

¿Cómo aprendemos a vivir esta nueva vida, a movernos en este distinto plano y posición espiritual, a manejar una vida humana desde una perspectiva espiritual?
Wow…

Bueno… tenés que buscar, encontrar un nativo que te guíe en la nueva vida y te enseñe los trucos de las relaciones sociales.

O… buscás un argentino, que andamos por todas partes del mundo…

El rey Josafat estaba en problemas. Bajo un ataque inminente de potencias vecinas, las posibilidades de victoria eran más que nulas. ¿Podría una hormiga derribar a un elefante? No sueñes, no hay forma.

Viendo la situación, no hizo lo de Elías, sino que fue a Dios.
Dice 2 Crónicas 20:12: “Nosotros no tenemos la fuerza suficiente para enfrentar a ese gran ejército que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer, y por eso volvemos a ti nuestra mirada!” (2 Crónicas 20:12)

¿No te pasa que a veces no sabés qué hacer? Que no sabés cómo comportarte. Que no sabés qué está bien y qué no…

¿No te pasa estar indeciso o inseguro de cómo manejar tu vida? ¿Qué decisiones tomar, a dónde dirigirte o, en definitiva, qué hacer con tu vida?

¿No te pasa que, a veces, necesitás una brújula (bueno, un GPS) que te oriente en este mar tormentoso que se llama vida?

Cuando no sepas qué hacer, sencillamente poné tu mirada en Él.

Dice David: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.” (Salmos 121:1-2)

Dice el autor de Hebreos: “puestos los ojos en Jesús” (Hebreos 12:2), y cuando Pedro dejó de mirar a Jesús, empezó a hundirse (Mateo 14:30).

Sí. Yo también viví momentos en los que no supe qué hacer.
No tengas miedo. Cerrá los ojos… y miralo a Él.

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