Precaución

¿Seguimos con Job? ¡Sigamos con Job! Ayer hasta me dio el pie para presentar el tema de las amistades y aquellos de quienes nos rodeamos.

El trío maléfico sigue en acción y está convencido de la doble vida de Job. ¿Será envidia? ¿Será proyección? Hay algunos que no pueden entender que el otro no sea corrupto. Es el refrán que dice: “el ladrón piensa que todos son de su misma condición” o, para ser más académico, Proverbios diciendo: “Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (23:7).

Como sea, lo acusaban de soberbio, de creído (un poquito era), de estar muy seguro de su integridad y su posición.

¡¿Cómo no vas a estar seguro?! ¡Tenés que estar seguro de tu lugar, de tu identidad, de tu posición, de tu función! ¿Cómo podés ser eficiente en lo que hacés si lo hacés con dudas, si vivís pidiendo permiso? Tenés que saber quién sos, cuál es tu potencial, tu capacidad y tu propósito.

Pero estar seguro no significa dormirse en los laureles. Es bien conocido 1 Corintios 10:12: “Si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer”, que más que una advertencia es un consejo de seguridad. Es el “ajústense los cinturones que vamos a despegar”, es el chequear el arnés antes de hacer tirolesa, es el revisar los frenos antes de salir a la ruta. Es confiar en tu precaución antes que en tu posición. La precaución cuida la posición, pero la posición no siempre defiende la precaución.

Tenés un 0 km, no revisás el aceite: lo fundiste.
Formaste pareja, te echaste al abandono: la perdiste.
Te bañaste esta mañana (o por la noche)… ¿te vas a volver a bañar? Naaaa… (va sin remate).

Tenés que estar seguro de tu posición, pero no echarte a dormir en tu posición, sino permanecé, perseverá, esforzate y avanzá.

“El que está tranquilo desprecia la desgracia, pensando que es cosa reservada para el que va con los pies resbaladizos.” (Job 12:5)

“Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar, y llegará tu pobreza como ladrón, y tu necesidad como hombre armado” (Proverbios 24:33-34).

No te confíes por haber llegado. No te relajes por haber alcanzado. Así como no te detengas por haber retrocedido, ni abandones la carrera por algún desvío en el camino.

Perseverá, esforzate y avanzá.

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