Y seguimos con Job. Hoy justamente estuve conversando sobre Job. Para algunas personas es toda una novedad. Los que no tienen el “hábito” de leer la Biblia no acostumbran involucrarse en libros como este. Hay que reconocerlo: es un poco raro.
Incluso me preguntaron si era una historia real o una fantasía. También podría ser una gran parábola o una metáfora. El punto es que yo no tengo la certeza presencial de que Job haya existido, pero hay fuentes que lo mencionan ya desde el siglo XIV antes de Cristo.
¿Quién tomó nota de las conversaciones? ¿Quién las transmitió oralmente de generación en generación? ¿Por qué le pareció interesante a alguien dejar este registro? ¿En qué época vivió Job?
La historia de Job es una de las más antiguas de la Biblia. Algunos piensan que Job es anterior a Abraham o, en el mejor de los casos, contemporáneo. Lo que sí es muy probable es que sea de la época de los patriarcas.
Tampoco hay certezas en cuanto a quién escribió el libro (rollos) y cuándo, aunque los más convincentes dicen que puede haber sido Moisés. ¿Sería algún hobby para superar el desierto?
Si lo analizo humanamente, carnalmente, me inclino por eso: aburrimiento, un “pasatiempo”. Humanamente digo: ¡40 años dando vueltas por el desierto, mirando las mismas caras, las mismas piedras, la misma arena! (¿había arena?).
Pero si tengo que mirar de la manera que debo mirar, y reconocer que el contenido de la Biblia no es un capricho de algunos rabinos y escribas del siglo II antes de Cristo, sino que “Toda la Escritura es inspirada por Dios…” (2 Timoteo 3:16), entonces entiendo que, primero, el texto es real y, segundo, Dios lo puso ahí.
Te dije que es un poco raro, y es cierto. En Job leés más errores doctrinales que verdades y aciertos. Encontrás más religión mesopotámica de la era patriarcal que palabra de Dios. Pero, sin embargo, ahí está. ¿Cuál es el tema de Job? Yo lo pondría dentro de la categoría de perseverancia. Admiro el carácter de Job, la manera en que toleró a los “infumables” de los supuestos amigos (el trío maléfico) y cómo soportó las aflicciones sin renegar de Dios y de su fe en él.
Por sobre todo, por supuesto, la soberanía de Dios.
Haciendo un paréntesis (aparte de los que suelo hacer), soportó a los amigos porque quiso. Porque… ¿hasta cuánto hay que soportar a los que te señalan y acusan? Él mismo, y se lo nota harto, dice: “¿Cuándo van a dejar de amargarme la vida y de herirme con sus palabras?” (Job 19:2).
Volviendo a la historia y al libro, es muy interesante que, unos versos después de ese enojo, dijera: “¡Cómo quisiera que mis palabras se escribieran, y que en un libro quedaran registradas!” (Job 19:23).
La historia de la humanidad y de los descubrimientos cuenta que Colón murió sin saber que había descubierto un nuevo continente. Hasta el último de sus días pensó que había llegado a Catay y Cipango (China y Japón), sin saber que había puesto el pie en las Bahamas. Job murió sin enterarse jamás de que su sueño se había cumplido y que, hasta ahora, por lo menos durante 1500 años, se siguen leyendo sus penurias y debatiendo sobre ¿por qué le dejó a la esposa? (material para otro estudio).
¡Cuántas veces pensamos que nuestra historia quedará en el olvido! Y nunca nos enteraremos cuántos más serán bendecidos por ella.
¡Cuántas veces nos bajoneamos por pasar desapercibidos! Y resultó ser que tu ‘tataratataratataranieto’ se va a poner una remera con tu nombre e historia…
¡Cuántas otras pensamos que nadie nos escucha! Y, sin embargo, algunas palabras (frases o ideas) se harán de dominio público como un sabio refrán.
Me quedo con estas dos cosas:
- Aunque no lo sepas, si estás en el camino correcto, estás dejando un legado.
- Tus sueños, tus oraciones, tus anhelos… no son ignorados, sino que “Deléitate en el Señor,
y él te concederá los deseos de tu corazón.” (Salmos 37:4).
