Hablar de esto es o debería ser como “enseñar palotes” en jardín de infantes (contexto: en el jardín te enseñaban los primeros garabatos de la escritura, así llegabas a 1er grado sabiendo escribir el alfabeto -le decíamos abecedario– o por lo menos tu nombre)
No es un alegato en contra del sistema educativo actual ni militancia a favor de los métodos anteriores (no, no todo tiempo pasado fue mejor), sino solo considerar que algunas cosas son obviedades.
¿Harías 2+2 en una calculadora? (Por las dudas, es 4)
¿Te echarías agua hirviendo en la mano para ver si está caliente? (Sí, está)
¿Sembrarías para no cosechar? ¿Te sorprenderías de ver que algo crece después de plantar una semilla?
Si. Así de simple y así de obvio. El principio de siembra y cosecha es transversal en toda la Biblia y en la vida aplicada en el reino de los cielos.
Y viene en combo con otro principio que se desprende de este: siempre la cosecha es mayor que la siembra. Bueno, salvo esos imprevistos que te descolocan, como una inundación, un incendio, una invasión alienígena, o el comunismo gobernando que expropie toda la producción.
Pablo le explica esto a los corintios. Ya te dije tiempo atrás que eran una iglesia prospera, que Corinto era una ciudad de comerciantes ricos, que estaban acostumbrados a la abundancia y el buen pasar.
Tal vez uno pensaría que son la gente con mayores posibilidades de dar, pero el que vive así no conoce otra realidad. Al mismo tiempo, uno puede pensar que son los menos indicados para hablarles de aumento de opciones de ganancias, pero justamente… por algo son (eran) ricos.
“Recuerden esto:” -les dice- “El que poco siembra, poco cosecha; y el que mucho siembra, mucho cosecha.” (2 Corintios 9:6)
¿Querés recibir más? Disponete a dar más.
¿Querés aumentar tus cosechas? Disponete a aumentar tus siembras.
Como posiblemente alguno más agarrado pudiera pensar que si daba se quedaba sin nada, les explica: “Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario,…” (2 Corintios 9:8)
Chau, no hay excusa. No solo no te vas a quedar sin tener, sino que vas a tener “todo lo necesario”. Por eso… “…para que sean ustedes enriquecidos en todo, para toda generosidad,..” (2 Corintios 9:11)
En el reino de los cielos todo gira alrededor de la siembra y la cosecha.
La cosecha siempre es mayor que la siembra.
La cosecha provee para tus necesidades para que no te falte nada…
Pero…
Para que “sean enriquecido para toda generosidad”.
Se le llama a esto: “círculo virtuoso”. Se alimenta a si mismo. Lo que te da para que te sostenga y te suple es para volver a dar, para que al volver a dar vuelvas a recibir para ser sostenido y suplido para así… volver a dar. Para que al volver a sembrar vuelvas a cosechar para tus necesidades y para que tengas para volver a sembrar y….
Preguntale a cualquier agricultor si la cosa no es así.
Lo que se retiene no perdura, lo que se siembra se gana.
En fin, ¿cómo vienen tus cosechas? ¿Están suplidas tus necesidades? ¿Te alcanza para todo lo que necesitás? ¿Te alcanza para dar?
Mmm… si no te alcanza, no estás dando, si no estás dando no te va a alcanzar.
En el reino de los cielos todo gira alrededor de la siembra y la cosecha.
¿Te lo había dicho?
