Populismo Religioso

“Vivimos en una época de iglesias secas”, decía la nota que leí citando a un aparente importante y serio predicador.

Acusar a un predicador por la falta de transformación es ahondar la doctrina del “populismo religioso”: la gente es ignorante y necesita ser manejada, manipulada y seducida con espejitos de colores.

¿Dónde juega la responsabilidad del creyente? ¿Dónde aparece la decisión personal? ¿Acaso somos solo el resultado de una programación sin discernimiento? ¿Será que estamos en un nivel inferior de los grandes ungidos y necesitamos depender de ellos?

Pablo deja bien en claro, en todo tiempo, la importancia de la participación del creyente. Dice:

“Hagan morir, pues, lo terrenal en ustedes” (Colosenses 3:5); “Despójense del viejo hombre…” (Colosenses 3:9); “Vístanse del nuevo” (Colosenses 3:10). “Presenten sus cuerpos…” (Romanos 12:1).
“Dejen también ustedes todas estas cosas: ira, enojo, malicia…” (Colosenses 3:8).

Y podría seguir incansablemente donde claramente se ve que es tu/mi/nuestra decisión y responsabilidad ser transformados.

Te dejo dos más:
“Transfórmense por medio de la renovación de su entendimiento” (Romanos 12:2).
“Renuévense en el espíritu de su mente” (Efesios 4:23).

Querría decirles a esos predicadores que dejen de ofrecer migajas a cambio del control de las vidas de los creyentes y, por el contrario, dejen de temer perder el control y la autoridad.

Es como la cobertura: ¿leíste a Pablo, o Pedro, o Juan (o a Jesús) hablando de la relación de dependencia de una iglesia sobre otra? ¿No muestra acaso el Nuevo Testamento la delegación de autoridad para fomentar el crecimiento? ¿Es correcto dar a un hombre o iglesia la autoridad sobre la visión, forma y decisiones de otra?

Dice Gálatas 1:9 “Si alguno les predica un evangelio diferente del que han recibido, quede bajo maldición.”

Sí. Ya sé. Lo sé perfectamente. Cuando quieras te doy clases de Introducción Bíblica y Hermenéutica. Pero también de Ética Pastoral y Teología del hombre. Este pasaje habla de las sectas y los desvíos de la fe. Apunta a esos “falsos cristos” que Jesús profetizó que aparecerían (Mateo 24:24). Habla de los desvíos de la fe que corren a Jesús del lugar de Rey de Reyes.

Pero también es un evangelio diferente crear una dependencia ministerial que se asemeja mucho a una relación tóxica con dependencia emocional.
¡Lo mismo que decía Jesús que hacían los fariseos con los nuevos convertidos! (Mateo 23:15).

La tendencia humana es acomodarnos en esa posición. Preferimos que otros elijan por nosotros y es hasta “cómodo” que decidan por nosotros. Estamos muy acostumbrados al delivery y aceptamos pagar un poco más para que nos traigan el pedido a casa.

Preferimos pagar… y que nos manejen la vida…

Por eso Pablo les decía unos momentos antes: “Me asombra que tan pronto se hayan alejado ustedes del que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.” (Gálatas 1:6).

Ayer te decía que debemos “examinarnos a nosotros mismos si estamos en la fe” (2 Corintios 13:5), porque podemos, sin darnos cuenta, haber creído, o ser seducidos, sentirnos atraídos por alguna nueva o extraña doctrina que resulte en un “evangelio diferente”.

¿Qué estás creyendo?
¿Dónde está puesta tu confianza?
¿Qué alimenta tu fe?
¿Qué modela tus pensamientos?

Te dejo con las palabras de Dios a Jeremías: “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” (Jeremías 15:19).

Dejar un comentario