“Una cosa es la paja, y otra cosa es el trigo…” Súper reveladora palabra que Dios le dijo a Jeremías (23:28), hablando de los pseudo profetas: esos que dicen o creen que hablan de parte del Señor, pero solo hablan a partir de las extrañas ideas que se les ocurren. Recién nomás acabo de escuchar a uno de esos “súper ungidos” decir que “si te ves más joven de lo que sos, es porque Dios tiene un propósito especial con vos”.
Digo, ¿de dónde sacan estas cosas? Es increíble cómo Jeremías —escrito hace unos 2600 años— parece reflejar la iglesia de hoy, plagada de desconocimiento escritural y espiritual, y apoyada más en doctrinas humanas que bíblicas.
No, no estoy en modo catarsis. Lo que pasa es que quería evitar tocar este tema, pero la lectura de hoy en 2 Tesalonicenses me lleva a ese terreno. Así que acá vamos…
Acaba de firmarse un acuerdo de paz en Medio Oriente entre Israel y el grupo terrorista pro-palestino Hamás. Un acuerdo que trajo un poco de calma sobre un conflicto que acaba de cumplir dos años y que dejó miles de muertos. Realmente, un vaso de agua fresca en medio del infierno.
¡Y ya aparecieron los profetólogos! A declarar 1 Tesalonicenses 5:3: “Cuando la gente esté diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción…”, haciendo de esto la antesala de la segunda venida de Cristo y, con ella, la escalada de acontecimientos hacia la gran tribulación y el fin del mundo.
¿Serán los mismos que en la pandemia de 2020 salieron a declarar el cumplimiento de Lucas 21:11? “Habrá grandes terremotos, hambre y epidemias en diferentes lugares, cosas espantosas y grandes señales del cielo.”
¿O serán los mismos que enseñaron que Hitler era el anticristo?
No, no… seguro que son los que decían que el anticristo era Sai Baba, o Napoleón, o Nerón… sí, seguro.
Tal vez los que aseguraron que la epidemia de gripe española de 1914-18 era la tribulación. Tal vez incluso los mismos que decían que Jesús ya había vuelto en ese momento.
¿Habrá sido este predicador famoso, que no quiero nombrar, que tiene millones de seguidores online y enseña que tal día de tal año Jesús volverá?
¿O será este otro que tuvo que volver a cambiar la fecha porque pasó el 23/09/2025 y Jesús no vino?
¿Serán tal vez los que profetizaron que el 01/01/2000 era el fin del mundo?
¿O los que lo anunciaron en 1910 con el paso del cometa Halley?
Nada de eso pasó, ¿verdad?
Cada pasaje tomado fuera de contexto tiene un contexto que demuestra que su interpretación era errónea. Y lo mismo está pasando ahora con la firma de la paz entre Israel y Hamás. La paz que profetiza y advierte 1 Tesalonicenses 5:3 no es la de un país con un grupo terrorista, sino la del mundo en su totalidad luego de asumir el anticristo el gobierno mundial.
Un anticristo que —dice también Tesalonicenses— ya estaba operando en el mundo en ese momento (2 Tesalonicenses 2:7) y de lo cual pasaron casi 2000 años.
Ya lo dijo sabiamente el profeta Oseas (bueno, en realidad se lo dijo Dios a Oseas): “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6), que, sumado a la ignorancia y desinformación actuales, nos colocan en la realidad de haber progresado en tecnología pero retrocedido en cultura y entendimiento unos cuantos miles de años.
“Una cosa es la paja, y otra cosa es el trigo…” Y nunca mejor dicho. Hoy escuché también a un profe de matemática sorprendido por los comentarios de odio que recibió cuando dijo que el cero es un número par. Realmente, la democratización de internet abrió la puerta a que cualquiera crea que puede opinar… y si bien cualquiera puede opinar, estar en redes no te da autoridad.
Antes de seguir: sí, el cero (0) es un número par.
Yo quería escribir hoy algo realmente reflexivo, una palabra que lleve a la meditación, algo que sea de edificación… y me topé con estos fanáticos pentecostales. ¡Ay, Dios!
Sí, Cristo vuelve.
Sí, estamos transitando los últimos tiempos.
Sí, las señales se están cumpliendo. Empezaron a cumplirse hace casi 80 años, cuando Israel volvió a ser un país. ¡80 años!
Sí, todo va a suceder.
No, el tratado de paz Israel-Hamás no es la señal del fin, como no lo fue la pandemia del COVID-19, ni la epidemia de gripe, ni la de la gripe aviar H1N1 de 2009, ni el tsunami de Indonesia ni el de Japón. Tampoco lo fue la fuga radiactiva de Chernóbil ni la de Fukushima.
Dice también Tesalonicenses —pero ahora la segunda carta—:
“…No se dejen asustar por nadie, ni siquiera por un espíritu, una palabra o una carta que pretenda aparecer como nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca…” (2 Tesalonicenses 2:2)
Me quedo con ganas de hacerte esas preguntas reflexivas… pero quedate con esto: no saques el foco de lo importante, y lo importante es hoy.
Hoy tenés un trabajo por hacer, hoy tenés cosas que cambiar, hoy tenés gente a la que predicar, hoy tenés un testimonio que dar.
Y recordá (tal vez no lo sabías) que Jesús dijo:
“…el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen.” (Mateo 24:44)
