Tiempos de Redes

Me considero un comunicador. Sinceramente, entre vos y yo, no sé si soy bueno. A veces me quedo esperando una respuesta más efectiva; no sé si no me entienden, si no me hago entender, o si simplemente no les interesa lo que escuchan o leen.

El problema de la comunicación, el formato actual de la comunicación, está casi 100% centrado en lo visual. “La gente” se aburre de escuchar, y mucho más de leer. Ha disminuido la venta de libros, lo que muestra que no se lee, y al mismo tiempo lo visual tiene que ser corto, rápido, express… porque vivimos en un completo y permanente déficit de atención.

Ahí me choco con la comunicación. Hasta hace un año grababa videos todos los días. Llegué a más de 1500. Dejé de hacerlo; entendí que, por lo menos por ahora, tenía que dejarlo… y me puse a escribir. Sí, siempre a contramano, lo que es bueno para romper el sistema y la mediocridad, pero es malo para la comunicación.

La gente no lee. ¿Vos leés? Hace un tiempo escuché a uno de esos que dicen que saben (y creen que saben, peor todavía), diciendo que no se lee en papel, porque ahora se lee digital. ¡Nada que ver!
Nadie que sea lector va a preferir digital sobre papel, salvo en el caso de que el papel sea inaccesible, por precio o por stock.
“La gente” no lee porque ya no se incentiva la lectura. Y eso es un problema…

Menos lectura es igual a: menor interpretación de textos, menor entendimiento, menor léxico al hablar o escribir, peor ortografía, limitación de lenguaje, una mente más cerrada, una educación cultural limitada, fomentar el aislamiento y perder herramientas vitales tanto para la vida cotidiana como para la vida eterna.

¿Eh? ¡No! No exagero… La lectura te provee de herramientas para la vida diaria y para la vida eterna. Claro que, hablando de eternidad, no se trata de leer Olé o Caras… sino aquel material literario que contiene herramientas para la salvación. ¿No sabías? Pablo la tenía re clara. Así se lo hace ver a Timoteo, su discípulo mitad judío mitad griego, que gracias a la enseñanza de su madre y abuela fue formado en la fe de Abraham y el único Dios, y zafó del panteón de los dioses del Olimpo y Zeus.

Cuando le menciona eso le dice: “…tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:15).
Conocer la palabra de Dios te puede hacer sabio “para la salvación”. ¡Qué loco! No tan loco. La Biblia no te salva, sino que te salva Cristo al morir por vos en la cruz, pero para eso tenés que creer en él, en lo que hizo y en quién es, y permanecer sin desviarte ni alejarte. Y las herramientas para eso… están en la palabra de Dios.

Digo sí ¡qué loco! porque diciendo “palabra de Dios” te confronta. No se trata solo de un libro (66 libros en realidad) sino que es lo que Dios habla. Son sus palabras. No en vano me gusta decir que la Biblia no es solo la palabra de Dios sino “Dios en palabras”.

¡Qué problema que ya la gente no lee! ¿Será parte de un plan? (no me quiero poner en conspiracionista, ¡detesto a los conspiracionistas!) ¿Será parte del carácter del hombre “de los últimos tiempos”? Cuando Pablo le dice a Timoteo que esos tiempos (estos tiempos) “son peligrosos” (2 Timoteo 3:1), ¿se refiere solamente a la falta de amor por el prójimo y al aumento del amor propio? ¿O también porque “tendrán apariencia” de cristianos y nada más que eso? (2 Timoteo 3:5).

Leer te enseña, te corrige, te potencia.
Leer te abre la mente, te confronta, te eleva.
Leer te posiciona, te abre puertas, te salva… (bueno, ya entendés).

Tendría que preguntarte ahora, pero no lo voy a hacer.
Tendría que preguntarte qué tiempo le dedicás a leer la palabra de Dios.
Tendría que preguntarte si ese tiempo estudiás o solo mirás por encima lo que tiene para decirte.
Tendría que preguntarte si le permitís a esa palabra que te confronte, desnude y transforme.
Tendría que preguntarte si estás siendo “sabio para la salvación”, o solo ves pasar la vida en reels de 30 segundos.

Pero no te voy a preguntar. No lo vas a leer. Es muy largo ya y… “la gente” no lee.
¿Sos gente? ¿O sos iglesia?

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