Maestro Carpintero

En los últimos años aumentó el número de mueblerías. Antiguamente, para comprar un mueble para tu casa, tenías que viajar a algún centro comercial donde te encontrabas con esas grandes casas tradicionales, reconocidas, de gran trayectoria, con las que tal vez hasta tus padres habían amueblado la suya.

Pero hoy están por todas partes. Casi me animo a decir que ¡hay más mueblerías que iglesias! Claro, ya no son esas grandes casas, sino locales chicos, simples, que también venden muebles más simples y, digamos todo, más económicos.

Es que ya no se hacen de madera “real” (ni madera, casi). Los de ahora son de melanina, un invento sintético sobre una base de aglomerado, que es básicamente “aserrín prensado”.

Al menos la camada anterior era de madera. Fue otra moda: las mueblerías de pino. Eran de mejor calidad, pero el aspecto era inferior. Realmente, estas actuales se ven mucho mejor.

¿Te imaginás lo que costaría hoy una mesa de algarrobo u otra vieja madera dura, tallada y trabajada, lustrada, con patas labradas?
¿Te imaginás lo que costaría el trabajo de un ebanista?

Sería verdaderamente impagable. No solo por lo artesanal, sino porque en los últimos cincuenta años nuestro país se fue achicando económicamente, y si miramos el promedio mundial, hoy tenemos apenas la mitad del nivel de vida que deberíamos tener.

¿Llegaremos en algún momento a hacer muebles de plástico? Bueno, algunos ya hay. ¿O usar maderas inútiles?
¿Se te ocurriría hacer una silla con el tronco de una parra?

Es una “madera” realmente inservible. Jesús dijo que cuando se corta, solo sirve de leña (Juan 15:6) —y no leña dura, sino para un ratito, un chamusco y desaparece. No llega a la categoría de la paja, que ni para quemar sirve, pero realmente… poco valor y poca estética. ¿Viste que parece una cosa vieja y retorcida?

Dios la usa para comparar al pueblo de Israel, pueblo rebelde y promiscuo, diciendo: “¿En qué es mejor la leña de la vid, comparada con otra clase de madera? ¿Qué es el sarmiento, comparado con los árboles del bosque?” (Ezequiel 15:2).

Fea, retorcida, gris, arrugada, inservible, poca cosa. Sin embargo, es vital para la materia prima con que se hacen las uvas (¡ahí no te parece de tan poco valor, ¿no?!).

Eso somos nosotros, vos y yo, según las mismas palabras de Jesús en el mismo pasaje de las ramas al fuego: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” (Juan 15:5).

Feo, retorcido, gris, arrugado, inservible, poca cosa. Pero Dios te eligió. Dios te llamó y decidió poner su Espíritu en vos.
Poca cosa e inservible… pero Dios te dio la tarea de hacer su obra y expandir su Reino.
Feo y retorcido… pero Dios puso en tus manos la proclamación de las buenas noticias y el mensaje de salvación.
Gris y arrugado… pero con un espíritu que se renueva día a día.

Tal vez podría agregar: “vil y menospreciado”, “falto de identidad”, “necio”, “débil”, “sin poder”, pero escogido por Dios para “avergonzar a los sabios, y poderosos, y los que se creen ser algo” (1 Corintios 1:26-28).

¿Todavía creés que Dios no te puede usar?
¿La fortaleza de Gezer te tiene oprimido, haciéndote notar tu limitación e incapacidad?
¿Seguís pensando que Dios elige a los perfectos? ¡¿No te diste cuenta de que perfecciona a los elegidos?!

Podrás tener muchos defectos y no dar la medida a la vista de los demás.
Podrá faltarte mucho según la opinión ajena.
Pero para Dios… sos la pieza perfecta para hacer su obra en el lugar donde estás.

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