Luz y Oscuridad

Terminamos el culto especial de noviembre. Sanidad y peticiones, como cada mes, pero con un toque especial: por primera vez tuvimos un invitado que nos trajo una palabra “refrescante”.

Es un pequeño mimo de Dios que te muestra que vas por el camino correcto. A ver, no estoy diciendo que seamos los mejores ni los dueños de la verdad, ¡para nada!
Solo digo que Dios confirma la dirección (visión) tomada tantos años atrás.

Recuerdo la primera confirmación “profética” de la misma: “una visión distinta, única, que querrán copiar y entender pero no podrán”, similar a una rama irregular que parece que apunta a un lado y termina yendo hacia otro.

Eso es Iglesia Restauración, “un lugar donde te encontrarás con tus sueños”, decíamos en los inicios; una familia espiritual que te muestra que “se puede vivir de otra manera”, decimos hoy.

Una iglesia que no señala el pecado, que no acusa ni condena; sino que cubre, “restaura”, reviste, a pesar del olor a inmundicia (Lucas 15:22), para que puedan, puedas, podamos llegar a Dios (Éxodo 3:1).

Juan lo dice de esta manera: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y que les anunciamos a ustedes: Dios es luz, y en él no hay tiniebla alguna.” (1 Juan 1:5)

¡Dios es luz! ¿Por qué algunos lo visten de tinieblas? ¡No hay tinieblas en él! ¿Por qué muchos insisten en alterar su forma?

Muestran a un Dios distante, cerrado, sectario, oscuro, serio, tenebroso, casi hostil… que no sé dónde lo encuentran, porque no es el Dios de la Biblia. ¿Será el de los corazones resentidos?

Reconozco que hoy Dios me dio un “shot” de sencillez, restauración y amor.
¿Es la función de la iglesia condenar al pecador?
¿No es acaso el “trasladarlo de las tinieblas al reino de la luz”? (Colosenses 1:13)

“Dios es luz y en él no hay tinieblas.” Ese es el mensaje que Juan oyó de él. ¡Juan! El de 3:16, el discípulo amado, el del nuevo nacimiento, el que se recostó en Jesús.

¡Ese Juan! Escuchó de boca de Jesús cuáles son las buenas noticias (evangelio) de una vida transformada y el camino a la salvación.

¿Qué evangelio estás viviendo?
¿Cuál te fue presentado?
¿Cuál estás predicando?
¿Estás viviendo un evangelio basado en el amor o en el juicio y condenación?

Nada oscuro es de Dios, ni le pertenece ni está en él.

¿Está “tu luz” alumbrando u opacando?
¿Estás siendo alumbrado por ella?

“Dios es luz, no hay ninguna tiniebla en él.”

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