Presiones

Pasaron muchos años ya, unos 30 aproximadamente. Era muy nuevo en el Señor y, como a todos nos pasó, necesitaba aprender a lidiar con la oposición, el rechazo, los nuevos conflictos… las pruebas.
Pedí consejo para manejar esas situaciones y mi pastor me hizo una pregunta… (¡qué bronca cuando te responden con preguntas!)

—¿Por qué no revienta una pelota de fútbol cuando se la patea?
—Por la 3ra de Newton —respondo—, “por cada acción hay una reacción igual y opuesta”. (principio de acción o reacción, o el principio espiritual de siembra y cosecha).
—Por la presión interna —me responde el eslavo—.
—Si la pelota estuviera desinflada, al patearla reventaría. Como la presión interior es mayor que la exterior, al aplicar Newton —me dice— la pelota sale disparada. (Mientras yo seguía esperando una respuesta sobre mi problema).

Mentira, no necesité más explicaciones. La presión externa se combate con presión interna y, para vencerla, la presión interna debe ser mayor.

Hasta acá principios de la física vinculados al fútbol, pero ¿qué hay de bueno en eso para mi vida?

1 Juan 4:4 dice: “Hijitos, ustedes son de Dios, y han vencido a esos falsos profetas, porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo”.
Juan venía hablando de los falsos maestros y profetas que ya se estaban levantando fuera y dentro de las iglesias (y pensar que Jesús llevaba solo 70 años de resucitado; claro, una generación completa).
En ese contexto, les está enseñando a los creyentes que ellos tenían la capacidad de discernir y rechazar las enseñanzas erróneas y a los falsos manipuladores. (Y hoy seguimos cayendo en sus trucos).

Como en muchas otras cosas, tenemos un problema de percepción.
Hace varios años vengo diciendo, enseñando y repitiendo, que tenemos que cambiar nuestra manera de pensar (y de ver) respecto de Dios, del evangelio, de la iglesia, de mi posición delante de Dios y de lo que Dios espera y tiene para mí.

Todo un cambio de paradigma y estructura de pensamiento. Empezar a pensar y moverme con visión de reino y no una simple visión limitada a lo que mis ojos me dejan ver.

Juan es categórico: “Mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo”.

Nos ahogamos por los problemas.
Nos abruma la presión y la crisis.
Nos dejamos hundir por la economía.
Nos angustiamos por los conflictos y las críticas.
Cuando tenemos “a la mano” la solución y la salida.

Tendría que llevarte otra vez a 1 Corintios 10:13: “Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que, junto con la prueba, les dará la salida, para que puedan sobrellevarla”.

Junto con la prueba está la salida…

“El que está en nosotros es mayor”, el que está en vos es mayor.
En vos… está en vos.
El Espíritu que Dios puso en vos es mayor que cualquier problema, crisis, conflicto o prueba.

Tal vez sientas que, aunque cambies tu manera de pensar, la cosa sigue igual.
“Juntamente con la prueba, la salida…” ¿te acordás?
Aumentá la presión interna.
Si no alcanza con 30 libras, ponéle 32 o 34, o unas 10 que lleva la pelota.

Aumentá la presión interna. Llenate del Espíritu antes que de problemas. (Efesios 5:18)
Recargá pilas con Dios y en Dios.

Aumentá la presión interna. Vestite de salvación, verdad y fe, para frenar los ataques enemigos. (Efesios 6:10–17)

¿Te dije?
Aumentá la presión interna. La única manera de frenar el acoso de la presión exterior.

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