¡Decime si nunca usaste un Tramontina para sacar o aflojar un tornillo!
He visto memes al respecto, donde muestran cómo es un destornillador universal en distintos países (desarrollados) del mundo, hasta que llegás a Argentina y aparece el famoso cuchillo.
Pieza infaltable en cualquier casa argentina, junto con la bolsa de bolsas y las pizzeras en el horno, me ha salvado en más de una ocasión para ajustar la patilla de mis lentes o incluso el propio marco.
¡Es que tiene un tornillo muy chiquito! Necesitarías un equipo de relojería o reparación de celulares para tener la medida exacta.
Así, al mejor estilo Ignacio Copani, “atar con alambre” (o usar el Tramontina) es parte del culto nacional y popular.
No es el único ejemplo: más de una vez habrás aflojado una tuerca con una pico de loro (o una pinza) y puesto un clavo con una llave francesa. ¡Argentinidad al palo!, diría La Bersuit. Utilizar lo que esté a mano, dice el argento sobreviviente.
Obviamente, ninguno de estos elementos fueron creados para esos usos. La francesa tiene, a propósito, la forma de una tuerca o bulón hexagonal, y la pico de loro, la Stilson o una pinza común fueron creadas para otro fin.
¿Sirven? Sirven. Para salir del paso, sirven. Pero revisá tus cuchillos y vas a encontrar las puntas dobladas, las tuercas redondeadas y los dientes de la pico de loro arruinados.
Parafraseando a Eclesiastés, tendría(mos) que aceptar que “todo tiene su función y su propósito”, o volver al viejo refrán: “Zapatero, ¡a tus zapatos!”.
Sí. Porque no se trata solo de herramientas, sino también de personas y propósitos. En definitiva… ¿no entendiste todavía que somos herramientas? Somos cada uno una pieza de la gran maquinaria del evangelio para llevar salvación, y los dones que Dios nos dio (a todos) son también herramientas que suman a esa función.
Pero… a veces me quedo pensando… ¿soy la herramienta apropiada? ¿Estoy ejerciendo mi rol, mi función? ¿Estoy siendo eficiente y eficaz? ¿Soy efectivo en lo que hago? ¿O solo… arruino tuercas y cuchillos?
Salomón, uno que sabía de herramientas, lo dijo de esta manera:
“Sin las herramientas apropiadas, el trabajo no da fruto; con buenas herramientas se saca mejor provecho.” (Proverbios 14:4)
¿Estás siendo la herramienta apropiada?
Líder… ¿estás usando las herramientas apropiadas? ¿Estás siendo la herramienta apropiada?
Iglesia… ¿estás siendo, formando y usando las herramientas apropiadas?
“Todo tiene su función y su propósito”…
“Zapatero, ¡a tus zapatos!”
